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Audrey Fitzpatrick lucha por que el caso de su hija no caiga en el olvido

El 31 de diciembre de 2007 Amy, de nacionalidad irlandesa, lo pasó en casa de su amiga Ashley Rubio, en Mijas-Costa. El primer día del 2008 las dos jóvenes acudieron a la vecina localidad de Fuengirola y tras visitar el zoco de Calahonda regresaron a la vivienda de Ashley. Según contó su amiga a la policía Amy se marchó a su casa sobre las 22:00 horas. Nadie más volvió a verla.
Las primeras investigaciones de la policía apuntaban a que la joven se había ido por voluntad propia, ya que su madre aseguraba que "vivía en una ciudad distinta donde no estaba contenta". Incluso se ha barajado la posibilidad de que la joven regresara a Irlanda. Pero varios meses después se descartó esta posibilidad.
La madre de la joven irlandesa se volcó enseguida en una campaña para encontrar a Amy y para que su caso no acabe en el olvido. Su familia ha llegado a viajar a Marruecos, Gibraltar y varias localidades de Málaga para pegar carteles con el rostro de la joven que tenía 15 años cuando desapareció.
En el pasado mes de febrero Audrey organizó un acto junto a las familias de Yeremi Vargas y de Sara Morales para que los casos de estos tres niños desaparecidos no queden en el olvido.
Las investigaciones continúan abiertas e incluso se mantienen contactos con policías de otros países ante la posibilidad de que la joven decidiera regresar a su país.