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Ayuda en Acción persigue que en el 'cole' la crisis no se note

Más de 1.600 niños de 21 colegios se benefician del proyecto de becas de la ONG, el primero que ha puesto en marcha dentro de España
El programa de apoyo a las necesidades básicas de la infancia, el primero en toda la historia de Ayuda en Acción que se desarrolla en España, proporciona ya becas de comedor y para material y actividades escolares a 1.600 niños de 21 colegios de todo el país. "Nuestro escenario ideal es que en el 'cole' la crisis no tenga impacto y las cosas sigan como si no pasara nada", declara la directora general de la ONG, Patricia Moreira.
Esta iniciativa, que arrancó el pasado mes de octubre, va destinada a niños en cuyos hogares la situación económica no permite ya ni pagar el comedor ni, en muchas ocasiones, los cuatro euros que cuesta una excursión con el colegio. En sus primeros tres meses de andadura, ya se han concedido 454 becas alimentarias, 1.346 de material escolar y 612 ayudas para esas actividades culturales o deportivas.
No obstante, el público es más amplio, porque todo el alumnado acaba beneficiándose de la colaboración de la ONG, que organiza diversas actividades, como la educación en valores de solidaridad, y que está creando redes de confianza con las familias para ir estableciendo desde cursos dirigidos a padres hasta programas de formación y orientación al empleo.
El procedimiento es en teoría sencillo. Expertos de la ONG eligen los centros con los que trabajar y su dirección, mediante las asociaciones de padres, selecciona los perfiles de los alumnos en una situación de mayor necesidad, involucrando a sus familias en los proyectos del colegio como contraprestación. Se procura que los niños no sepan que están becados, evitando "a toda costa" su estigmatización.
En el colegio público Francisco Arranz de Madrid se empeñan en este asunto. El centro que dirige Luis Esteban Jiménez se inició en el programa con 27 alumnos becados y, en la actualidad, cuenta ya con 32, pues la situación familiar de algunos se ha ido deteriorando, sobre todo por el paro. "Son muy flexibles (en Ayuda en Acción) y nos ofrecen la posibilidad de que, si es necesario, se amplíe el presupuesto", señala este director, haciendo balance del primer trimestre en el proyecto.
Moreira apunta que a medida que se va dando a conocer la iniciativa, son más los colegios que solicitan la ayuda, sin embargo, los recursos son limitados y aunque la respuesta de los socios al proyecto permite "más optimismo", la ONG, de momento, prefiere ampliar en número de beneficiarios que en centros escolares.
"Estamos haciendo una previsión de dimensionamiento, pero creo que el curso que viene podría tener una mayor profundidad en número de alumnos por centro y en el perfil de las actividades. Damos prioridad a profundizar donde estamos, aunque quizá podría incorporarse algún centro más", ha apuntado, para incidir en que la respuesta empresarial también está siendo positiva.
Junto a las becas, el proyecto ha comenzado a ofrecer otro tipo de servicios. Mediante la colaboración con Clínica Baviera y Visionlab, se proporcionan revisiones de salud visual y gafas gratuitas a los niños que las necesiten. Además, se ha suscrito un acuerdo con la Fundación Acción Social por la Música para ofrecer formación en este sentido al alumnado. En paralelo, los colegios organizan sus propias actividades y las orientan a recaudar fondos para el programa.
"El programa no se está desarrollando en todos los centros a la misma velocidad, las condiciones en algunos hacen que sea más lento, pero adicionalmete vamos añadiendo ese componente de ir conociendo ya a las familias y también de que colaboraciones con terceros se vayan poniendo en marcha. Estamos abiertos y buscando otras colaboraciones que nos puedan aportar valor para que el trabajo o las actividades que se puedan desarrollar en los centros sean lo más ricas posible", ha apuntado Moreira.
LOS PADRES "HACEN DE TODO"
En cuanto a las familias, Luis Esteban Jiménez explica que el programa "está siendo un éxito" porque los padres acuden al centro cada vez que se les requiere e incluso a veces, acompañados de los abuelos. "Nos preocupamos mucho en un principio por mantener la confidencialidad entre los padres, pero al venir a colaborar todos juntos la situación es de absoluta normalidad entre ellos", explica a Europa Press.
"Los padres hacen de todo", asegura este director que quiere quitarse mérito, afirmado que detrás de él "hay decenas de personas" velando por el buen funcionamiento del programa. "Las familias vienen aquí y hacen lo que les pidas con mucho gusto", afirma, para concluir que no sólo está "muy contento" por que se están atendiendo las necesidades básicas de los niños, sino porque se ha conseguido una mayor impliacación de las familias en su colegio.
La responsable de Ayuda En Acción incide en que no se trata de un proyecto de un año, sino que tiene "una lógica de compromiso a medio y largo plazo" que, además, es flexible, pues "a medida que va siendo menos necesario atender necesidades básicas porque se van consiguiendo cubrir de otras maneras o ya no se necesitan" se abre la puerta a "otras acciones más relacionadas con la generación de oportunidades".
Con todo, vaticina que la ayuda será necesaria unos años. "A pesar de los mensajes optimistas que se van trasladando a nivel macroeconómico, la realidad que hemos vivido estos meses en los centros no coincide con ese optimismo. Creemos que mientras no vayamos teniendo noticias de que esos padres y madres de familia han conseguido encontrar una salida económica que les permita ingresos y demás, sus hijos seguirán teniendo necesidades", sentencia.
"QUE VENGA RAJOY Y LO VEA"
Eso es lo que pasa en casa de los Pérez (nombre falso), donde los brotes verdes no se ven. "Que venga Rajoy aquí y vea la realidad", dice el padre de familia, cuyos dos hijos de ocho y cinco años comen caliente en el colegio con una beca de Ayuda en Acción. "La recuperación de la que hablan los políticos nosotros no la notamos", asegura este hombre que, igual que su mujer, no trabaja desde hace ya seis años.
Reciben una ayuda social pública, pero no da para mantener la nevera, ya no llena, sino enchufada. Viven sin agua corriente en una parcela en el campo, en un municipio de Madrid. Colaboran con el colegio en cuanto tienen ocasión: arreglan las porterías de fútbol o se encargan de transportar alimentos, si tienen para gasolina. La beca, asegura, ha sido un descargo.
"Las familias estamos mejor gracias no al Gobierno, sino a este tipo de programas. Hay que ayudar a las familias y evitar que los niños sufran. Ahora los míos están a gusto en el colegio y en casa. No tenemos para comprarles grandes cosas, pero su vida es un poco más fácil", ha declarado a Europa Press.