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Belén Moltó, hermana de los adoptantes de Etiopía: "Que haya un acuerdo entre gobiernos es la única baza que nos queda"

Belén Moltó, hermana de uno de los cuatro españoles que tras adoptar a dos niños en Etiopía han visto cómo las autoridades se los quitaban y los devolvían a un orfanato, afirma que la negociación de alto nivel entre ambos países es "la única baza" que les queda para poder recuperar a sus hijos.
En declaraciones a Europa Press, explica el calvario que han sufrido su hermano Jerónimo Moltó y su esposa, Silvia Pons, que tras cuatro años en lista de espera, primero, y en trámite, después, para la adopción de dos niños en Etiopía, han visto cómo en cuestión de meses todo el proceso se truncaba.
"Sabemos que está habiendo algún movimiento y conversaciones a nivel de cónsules e instituciones pero no tenemos constancia de que hayan tenido ningún tipo de fruto. Sólo pedimos que no paren las gestiones y que la justicia etíope sea tal aunque en eso, después de cómo se ha ido enrevesando y complicando todo el proceso, no tenemos mucha confianza", explica.
Moltó cuenta que a estas dos familias les ha costado mucho que les hicieran caso y no ha sido hasta hace algo más de dos semanas cuando la representación consular de España en Etiopía se ha puesto en contacto con ellos para echar una mano. "Les han acompañado a algunas vistas y demás. Ahora son ellos quienes están actuando", apunta.
Eso, después de recoger más de 70.000 firmas de apoyo en Internet y movilizarse en redes sociales hasta que "finalmente, el ministro ha tomado alguna carta en el asunto", señala en relación a la posición expresada por el titular de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, cuyo departamento dice haber desplegado gestiones "de alto nivel" y muy discretas en favor de los españoles.
Sin embargo, los Estados del Sur también están haciendo las suyas. "Dada la trayectoria que han llevado, es de imaginar cualquier tipo de planteamiento por su parte. Ya en la última vista alegaron que tenían capacidad de hacerse cargo de los niños, bien con microcréditos a la familia biológica extensa que pudieran tener bien mediante instituciones", explica Moltó.
La familia teme que esta administración etíope trate de "destruir la adoptabilidad que existía por sentencia judicial para tratar por cualquier medio de quedarse con los niños". Por ello, este mismo lunes han difundido un vídeo en el que las dos madres españolas piden a García-Margallo que no desista en sus gestiones.
El 31 de marzo este matrimonio obtuvo una sentencia judicial favorable a la adopción y quedó pendiente de recibir el pasaporte y el certificado de nacimiento del niño, de casi tres años de edad, para poder volar con él de vuelta a España. Ante la demora, recurrieron a un juez y entonces todo empezó a complicarse.
El Ministerio de la Mujer de Etiopía (MOWA) les denunció tras detectar un papel falsificado por el director del orfanato en que se alojaban los niños. El juez acabó anulando la sentencia de adopción y dictó una resolución que obligaba al organismo etíope a redactar un nuevo contrato de adopción. Mientras tanto, los menores debían permanecer con sus padres adoptivos.
Nada se cumplió. El Ministerio, que había denunciado el expediente, alegó no obstante que no tenía competencias para redactar ese documento porque los niños eran oriundos del Estado federal Pueblos del Sur. Éstos, contrarios a la adopción internacional, se han negado a tramitar el proceso y sus autoridades han acabado, hace diez días, por quitarles los niños para devolverlos a un orfanato.
"Yo no sé quién tiene la culpa, si es de competencias o de qué es, pero los que no tienen la culpa son desde luego los niños y son quienes lo están pagando", denuncia Moltó, quien recuerda que un niño de casi tres años de edad que ha salido de un orfanato, que ha tenido unos padres durante casi cuatro meses y que es devuelto al orfanato "se está enterando de todo". "Es inhumano", zanja.