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Algunas CCAA ya se habían planteado un calendario escolar parecido al de Cantabria y otras lo califican de "ocurrencia"

La aprobación del nuevo calendario escolar en Cantabria, que contempla una semana de vacaciones por cada dos meses lectivos, ha abierto el debate en las CCAA y mientras algunas ya se habían planteado una modificación parecida pero la descartaron por falta de consenso, otras se preguntan si se trata de una "ocurrencia".
No es la primera vez que se propone en España la modificación del calendario escolar por otro con más semanas de vacaciones entre periodos lectivos más cortos. En Asturias, la Junta de Personal Docente no universitario propuso en 2015 una modificación a la Consejería de Educación y Cultura consistente en cinco periodos lectivos con tres semanas de descanso.
La Consejería de Educación y Cultura solicitó al Consejo Escolar del Principado la apertura de un debate, así como la elaboración de un documento final de conclusiones y propuestas. Sin embargo, la Junta de Personal Docente decidió retirar en enero su propuesta por no contar con suficiente respaldo. El consejero siempre aseguró que solo se llevaría a cabo una revisión en caso de contar con un gran consenso social entre todos los actores de la comunidad educativa.
En este sentido, el gobierno de Castilla y León apuesta por la búsqueda de acuerdo y recuerda que, en su comunidad, toda modificación del calendario escolar debe pasar por el Consejo Escolar de Castilla y León, órgano en el que están representados todos los sectores de la comunidad: alumnado, profesorado, padres, centros y organizaciones empresariales.
En todo caso, tras analizar el nuevo calendario de Cantabria, apunta a Europa Press que para configurarlo hay que buscar el "mejor equilibrio posible entre los tiempos de trabajo y descanso" y observar si la distribución de dichos descansos potencia el mejor aprendizaje de los alumnos. A su juicio, dada la diferencia de edades, cursos y exigencias de aprendizaje en las diferentes enseñanzas, podría "cuestionarse la conveniencia, en su caso, de periodos cortos de jornadas lectivas con carácter general".
En cuanto a la ubicación de las vacaciones del mes de abril, del 17 al 23, ambos incluidos, Castilla y León apunta que son posteriores a los festivos de Semana Santa y a todas las actividades relacionadas con esta celebración y recuerda que en esta comunidad, la Semana Santa tiene "una tradición y patrimonio consolidado, desde un punto de vista cultural".
Además, con carácter general, cree que pueden verse comprometidas, con independencia de otras actuaciones relacionadas con la apertura de los centros, las posibilidades reales de conciliación de la vida escolar y laboral por parte de las familias.
Por otro lado, en Madrid, la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, se ha preguntado este martes en declaraciones a RNE, si es una medida avalada desde el punto de vista pedagógico o "una ocurrencia más" de su homólogo en Cantabria, Miguel Ángel Revilla, algo que, a su juicio, "no está descartado".
Precisamente, el presidente de Cantabria ha defendido el nuevo calendario escolar y ha asegurado que se ha aprobado "después de muchos estudios" y que "va en la línea de Europa". Asimismo, ha mostrado su respaldo al consejero de Educación, el socialista Ramón Ruiz, y ha puntualizado que "no todos los padres están en contra". "Yo no", ha dicho.
Mientras, en los archipiélagos no es un debate que esté sobre la mesa. Concretamente, en Baleares aprobaron hace 15 días el calendario escolar para el próximo curso sin cambios. Por su parte, la Consejería de Educación de Canarias explica que por el momento no se ha planteado y que, si se hace, en todo caso ya para 2017-2018, "se llevaría a las mesas de negociación" para que fuese una decisión que contase "con el consenso de toda la comunidad educativa". Otras comunidades como el País Vasco prefieren no entrar a valorar esta cuestión.