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Los centros CHIP y Santa Elena serán los primeros de Andalucía en tener unidades para la hipertensión resistente

El Complejo Hospitalario Integral Privado (CHIP) de Málaga y la Clínica Santa Elena, situada en el municipio malagueño de Torremolinos, van a ser los primeros centros andaluces en ofrecer unidades para el tratamiento de la hipertensión resistente, que entrarán en funcionamiento en próximas fechas.
Precisamente, Málaga ha acogido recientemente la presentación de una técnica pionera para esta enfermedad. El tratamiento se denomina denervación renal, que disminuye la conducción a través de los nervios, de manera que los mecanismos reguladores del propio cuerpo se activan para reducir la presión arterial.
El nuevo método se ha probado con éxito en un grupo de pacientes con las mismas características, obteniéndose un descenso en los niveles de presión arterial sistólica, que se mantiene estable pasado dos años y medio, según han informado a Europa Press desde el laboratorio Medtronic.
La técnica en sí consiste en la aplicación de un catéter de denervación renal mediante una actuación "mínimamente invasiva", que emite descargas de radiofrecuencia de baja intensidad en el perímetro de las dos arterias renales para desactivar las terminaciones nerviosas responsables de la hipertensión arterial.
Se accede a la arteria renal a través de la femoral con un catéter guiado con rayos X, equipado con varios electrodos que producen de ocho a 12 impactos, obteniéndose resultados de forma inmediata, según han precisado las fuentes citadas.
DISMINUCIÓN DE MEDICAMENTOS
La hipertensión resistente es una patología que actualmente no responde de manera óptima al tratamiento farmacológico y supone un alto riesgo de accidente cardiovascular para el paciente que la padece. Con esta nueva técnica se reduce de forma casi definitiva y disminuye el uso de medicamentos.
El paciente no perderá nivel alguno de fluidez en el riego sanguíneo, consecuencia que siempre aparece con el uso de los fármacos. Según los estudios realizados, se obtiene una reducción de la presión arterial sistólica que alcanza hasta los 28 milímetros de mercurio.
La nueva técnica permite prevenir patologías como la enfermedad vascular cerebral y la cardiopatía isquémica, causa común de muerte e incapacidad, además de otros problemas neurológicos y cardiológicos. Y es que la hipertensión no controlada y prolongada en el tiempo puede provocar efectos agudos y crónicos como hemorragia cerebral, arritmias y embolias. Asimismo, es una causa probada de patologías cardiovasculares como insuficiencia cardiaca, angina de pecho, infartos de miocardio o muerte súbita.
La presentación de esta técnica en Andalucía ha tenido lugar en Málaga, en un encuentro de especialistas en hipertensión procedentes de toda la Comunidad y encabezados por Luis Miguel Ruilope, jefe del Servicio de Investigación de la Unidad Cardiovascular del Hospital 12 de Octubre de Madrid.
Durante esta cita se ha contado también con la participación de Alberto Urbaneja, radiólogo cardiovascular intervencionista de la Clínica Santa Elena y el Hospital CHIP, en Málaga, y de Asklepios, en Hamburgo (Alemania).