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El CICR continuará con su labor en Pakistán pero "a escala reducida"

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha revisado sus actividades en Pakistán a raíz del asesinato de uno de sus trabajadores en la ciudad de Quetta el pasado abril y este martes ha reafirmado su voluntad de continuar con su labor en ese país aunque "a escala reducida".
"Vamos a seguir ayudando a las personas necesitadas, como los heridos y los discapacitados físicos, siempre y cuando nuestro personal pueda trabajar en unas condiciones adecuadas", ha explicado en un comunicado Paul Castella, jefe de la delegación del CICR en Islamabad.
"En las próximas semanas nos coordinaremos con las autoridades paquistaníes para reanudar paulatinamente nuestros servicios de salud si las condiciones así lo permiten y, en particular, reabrir nuestro hospital quirúrgico en Peshawar, que cerró tras el asesinato de nuestro colega", ha añadido.
El británico Jalil Rasjed Dale, responsable de un programa de salud de la organización, fue secuestrado en enero de este año y a finales de abril encontraron su cadáver decapitado.
Tras evaluar la situación, el CICR ha decidido dar por finalizadas las actividades que llevaba a cabo en favor de las personas afectadas por la situación actual en las provincias de Baluchistán y Jyber Pajtunjwa y en las áreas tribales bajo administración federal. También suspenderá sus visitas a los detenidos en Pakistán.
Igualmente, cerrará sus oficinas en la provincia de Sindh, donde ya han finalizado las labores de recuperación emprendidas tras las inundaciones, y en Quetta.
Sin embargo, ha indicado que mantendrá su asociación con la Media Luna Roja de Pakistán y seguirá apoyando los servicios de rehabilitación física, especialmente en Peshawar y Muzaffarabad.
También seguirá ayudando a las familias de los paquistaníes detenidos en el extranjero a restablecer y mantener el contacto con ellos y conservará su aparato logístico en Pakistán para apoyar sus operaciones en ese país, en Afganistán y en toda la región.
"Tras más de 60 años trabajando en Pakistán, somos conscientes de que algunas de estas decisiones perjudicarán a las personas vulnerables de ciertas zonas", ha manifestado Castella. "Pero debemos tener en cuenta los riesgos que corre nuestro personal y adaptar nuestras actividades en consecuencia", ha señalado.
El CICR trabaja en Pakistán desde 1947, prestando atención médica, servicios de rehabilitación física y otros tipos de ayuda a las víctimas de la violencia y las catástrofes naturales.