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Caddy Adzuba comparte el "honor" con mujeres víctimas de violencia sexual y activistas de todo el mundo

"Nuestra guerra no ha terminado. Estamos en guerra. Una guerra que, intencionadamente, se ha relegado en el olvido", advierte.
Pide cuentas a ciertas multinacionales y sugiere crear un Tribunal Penal Internacional para el Congo como el que se creó para Ruanda.
La activista congoleña Caddy Adzuba, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2014, ha querido compartir el "honor" del galardón que recoge este viernes en el Teatro Campoamor de Oviedo con las mujeres víctimas de violencia sexual y activistas de todo el mundo.
"Es un gran honor para mi humilde persona. Hubiese querido que este honor fuera recibido por las miles de mujeres congoleñas, víctimas de la guerra y de la violencia sexual y despojadas de todo honor desde que sus cuerpos fueron transformados en campos de batalla. Y quiero compartir este honor con las mujeres activistas de todo el mundo, y en especial con las de la República Democrática del Congo que, día y noche, luchan para defender los derechos humanos, con el exclusivo fin de establecer la justicia", ha dicho al inicio de su discurso en la gala de esta trigésimo cuarta edición.
Adzuba ha incidido en que con este premio se reconoce "la labor pacífica de lucha contra la violencia sexual de la que son víctimas las mujeres en tiempos de guerra, en la zona oriental de la República Democrática del Congo, y la lucha contra la pobreza".
"Hoy, la mujer congoleña víctima de los conflictos armados, violentada y violada, ha perdido toda su dignidad y vive en la deshonra. Ella, cuyos órganos genitales fueron sometidos a los ultrajes más viles, condenada a la esclavitud sexual y rechazada por su propia comunidad, lleva 18 años sufriendo: 18 años de tortura, 18 años de destrucción, 18 años de huida errante y desplazamiento, 18 años de pobreza extrema", ha alertado.
Igualmente, ha puesto el acento en que "los niños nacidos de esta atrocidad que es la esclavitud sexual en tiempos de guerra, son a su vez víctimas de violaciones cuando son niñas, y reclutados a la fuerza en las bandas armadas cuando son niños: un círculo vicioso de sufrimiento y desolación que pone directamente en peligro el futuro de la nación congoleña, a causa de los miles de niños sin educación y traumatizados por los horrores de la guerra".
LA GUERRA "SE HA RELEGADO EN EL OLVIDO"
Y es que, sostiene que la situación de conflicto continúa. "No, nuestra guerra no ha terminado. Estamos en guerra. Una guerra que,
intencionadamente, se ha relegado en el olvido", ha advertido, asegurando que "no es secreto para nadie".
"Varios informes de Organizaciones No Gubernamentales internacionales y de expertos de las Naciones Unidas han denunciado la masacre organizada y planificada en el este de la República Democrática del Congo", ha recordado, señalando que pese a diversos encuentros de paz y acuerdos "las mujeres siguen siendo violadas, los niños siguen siendo reclutados a la fuerza en los grupos armados, las familias siguen errando por los caminos del exilio, aldeas enteras siguen siendo incendiadas, los bienes de la población siguen siendo saqueados".
Caddy Adzuba, se volvió a preguntar ante los Reyes de España, autoridades, galardonados y asistentes a la gala sobre el "por qué de esta guerra". "La paz y la dignidad humana, son un lujo para
las mujeres pobres; están condenadas a sufrir los horrores de una guerra que no han planificado", planteó ante el auditorio presente en el Teatro Campoamor de Oviedo.
PIDE CUENTAS A EMPRESAS MULTINACIONALES
"La República Democrática del Congo es víctima de la inmensa riqueza de su subsuelo", ha asegurado, aprovechando para "pedir cuentas a ciertas empresas multinacionales que, en busca de sus
propios intereses, han contribuido "a asolar a sangre y fuego este gran y hermoso país de Congo, arrebatándoles la vida a más de 6 millones de personas y su dignidad y su honor a más de 500.000 mujeres violadas".
Del mismo modo, ha preguntado a los presentes durante cuánto tiempo se va a seguir insensible "al dolor de las mujeres violadas en
la República Democrática del Congo". "Las mujeres congoleñas heridas en cuerpo y alma, reclaman justicia y reparación; que se persiga tanto a los autores indirectos y ocultos en la sombra, como a los autores materiales", ha apuntado.
"Es justo y necesario que todos aquellos que financian y alimentan este horror por razones económicas respondan de sus actos", ha defendido.
INTERVENCIÓN DE ESPAÑA Y TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL
Al respecto, se ha mostrado confiada en que España intervenga en apoyo a las mujeres congoleñas. "España sabrá intervenir con todo su peso ante la comunidad internacional en favor de esas mujeres congoleñas que sólo piden poder vivir en paz en su país y satisfacer las necesidades de sus hijos", ha dicho.
En esta línea, ha hecho referencia a la vivencia de España de "los horrores de la dictadura en un pasado reciente", resaltando que "ha logrado construir en tan poco tiempo un país de derechos humanos, en el que los derechos de las mujeres son respetados a escala nacional e
internacional, un remanso de paz, un país de justicia".
Además, sugiere que se cree un Tribunal Penal Internacional (TPI) para la República Democrática del Congo como el que se creó para Ruanda. "De manera que los crímenes cometidos contra las mujeres
congoleñas en estos últimos 18 años no queden impunes y para reforzar al mismo tiempo el mandato de la Corte Penal Internacional", ha reclamado.
PREMIO PARA LA SENSIBILIZACIÓN
Con todo, la activista congoleña Caddy Adzuba de 33 años, galardonada por difundir como periodista la dramática situación de mujeres en su país desde la perspectiva de la paz, ha asegurado que el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2014 supone una "gran oportunidad de difundir aún con más fuerza y proyección mensajes de sensibilización, reivindicaciones y alegaciones".
"Este premio servirá de altavoz para la defensa de la causa de las mujeres violadas en el mundo en general y en particular en la República Democrática del Congo. Por ello queremos dar las gracias muy sinceramente", ha remarcado.
Para concluir, ha destacado el papel que desempeñan las Radios de Paz en la República Democrática del Congo, y en especial Radio Okapi, "que es un buen ejemplo de esta labor". A continuación, ha cerrado su profundo y contundente discurso con un poema español: "Necesitamos dos manos para escribir /dos para acariciar/ dos para aplaudir/ y todas las manos del mundo/ para la paz".