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Dos niñas viven durante 12 años con otra familia tras ser cambiadas al nacer

Irina y Anya fueron cambiadas al nacerThe Mirror

Irina y Anya son dos niñas rusas de 12 años que ahora son amigas después de descubrir que fueron cambiadas en el hospital y han sido criadas por una familia distinta a la biológica, lo que ha dejado a sus padres en un torbellino emocional.

Las dos nacieron el 17 de diciembre de 1998 en Kopeysk, en la maternidad de Chelyabinsk, Rusia, cerca de la frontera con Kazajastán. Las niñas nacieron con 15 minutos de diferencia pero, por error, las etiquetas con sus nombres acabaron intercambiadas y fueron enviadas a casa con la madre equivocada, informa The Mirror.
Anya fue criada por los Iskanderovs, musulmanes, e Irina con los Belyaevas, cristianos.
La verdad sólo ha sido descubierta 12 años después cuando los Belyaevas se divorciaron y el padre de Irina, Yuri, rechazó pagar la pensión alegando que Irina no se parecía a él y acusaba a su esposa Yulia de engañarle.
Pero el shock se produjo cuando los padres hicieron el test de ADN y descubrieron que Irina no estaba relacionada con ellos.
Yulia presentó una queja oficial ante el hospital y en cuestión de semanas Anya fue encontrada en una remota aldea a 30 minutos. Ambas familias, cuyas vidas se han visto devastadas por el suceso, han demandado a la maternidad.
Pero las niñas aceptan mucho mejor la situación. El error les ha dado una nueva amiga. “Al principio estábamos un poco tímidas”, dice Irina, pero “ahora nos hemos convertido en los mejores amigos”. “Lo que me gustaría es que todos viviéramos en una gran casa”, asegura Anya.
Yulia no se lo está tomando tan bien. “Nunca había pensado en la apariencia física de mi hija antes”, explica. “Desde que sucedió trato de reconocerme a mí o mi exmarido en rasgos de ella. No hay ninguna semejanza”.
“Al principio pensé que era una broma. Después no podía dejar de llorar. Mi mundo entero se puso patas arriba. No podía parar de preocuparme por lo que diría Irina. Y empecé a pensar en mi auténtica hija. Quizá había sido abandonada, dejada en un orfanato. O quizá vagaba por las calles”.
“Pasé de la desesperación a la felicidad cuando pensé cuánto tiempo preciosos había perdido con mi Anya, pero entonces me di cuenta de que al menos la había encontrado. Está ahora, de alguna manera, con nosotros. Pero mi felicidad no es completa porque no está de vuelta realmente”.
Anya ha elegido seguir viviendo con Naimat Iskanderov, que la crió. Cuando Yulia se encontró con su verdadera hija no pudo negar la verdad. “Su hija, Anya, era como yo y mi exmarido. Y nuestra hija era de tez oscura y pelo negro y se parecía a su otro padre. Él es tajik y ella se parece a él”.
El padre de Anya, Naimat, se divorció de su mujer después de la llegada de su hija y él crió solo a la niña. El devoto musulmán al principio no creyó a la policía cuando le comunicaron el error.
Naimat, de 35 años, indica que “después el detective me enseñó una foto de la otra chica, Irina, la que decían que era mi hija real. Cuando vi su cara, era como verme a mí mismo”. Y añade que “empecé a temblar. Era horrible pensar que mi niña había crecido con otra familia. Y que yo había criado a la hija de otras personas”.
Las dos familias han permanecido cerca desde que conocieron la verdad. Naimat señala que “es difícil.Una familia es cristiana, la otra musulmana. Tenermos tradiciones diferentes. Tengo miedo que la hija que yo he criado empiece a beber, que deje de rezar y trabajar. Tengo miedo de que pierda su religión”. Yulia señala que “hay tensión entre los adultos. A Naimat no le gustan ciertas cosas de nuestra familia y a mí no me gustan algunas cosas de su hogar”.
A pesar del error, ninguna de las chicas quiere abandonar su casa. “Irina me dice ‘mamá, no me abandones’”, indica Yulia. “La reconforto diciendo que no haré nada en contra de sus deseos. Nada ha cambiado. Sigo siendo su madre. Trato de mostrarle a Anya amor maternal, pero ella no lo acepta. Cuando tu propia hija te parece una extraña es duro”.