Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Canonización. - Miles de personas llenan las iglesias de Roma en vigilias de oración

Decenas de miles de personas han llenado los once templos céntricos de Roma abiertos, en lo que se ha llamado una "noche blanca de oración", con rezos, cantos y confesiones sacramentales, en preparación de la jornada de este domingo, en la que se asistirá a la doble canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II. Las vigilias, que se han prolongado por varias horas a partir de las 21.00 horas, han tenido lugar en once céntricas iglesias, destinadas a diferentes grupos idiomáticos.
Un par de miles de personas, según algunos de los presentes, abarrotaban la iglesia del Gesú, de los jesuitas, donde ha tenido lugar la vigilia para el grupo de habla española e italiana y donde se había convocado especialmente a seguidores del Camino Neocatecumenal. El evento, que debido a la afluencia de peregrinos, ha comenzado con media hora de retraso, incluía la proclamación del Evangelio, el "kerigma" (una explicación del mismo), rezo de vísperas, rosario y exposición y bendición con el Santísimo.
En un clima que recordaba mucho a las jornadas mundiales de la juventud, sobre todo por el predominio de un público juvenil, el bullicio inicial ha dejado paso a un ambiente de silencio, mientras varios sacerdotes confesaban a los penitentes que se acercaban a los confesonarios. Además de la vigilia para españoles e italianos en Il Gesú, ha habido otras similares para grupos de lengua portuguesa en S. Agnese en Piazza Navona y en Sta. Anastasia; San Marco al Campidoglio, para lengua inglesa; San Andrea della Valle, para habla francesa, entre otros.
Paula, Amaya, Teresa y María, cuatro guipuzcoanas que han venido a Roma en la peregrinación en barco organizada por la Conferencia Episcopal, explicaban al inicio de la ceremonia que habían venido a pedir al Papa Juan Pablo II y que, al acabar, su intención era marchar a las inmediaciones del Castillo de Sant*Angelo donde pensaban apostarse por la noche y, desde allí, seguir la canonización de este domingo cerca de una de las pantallas gigantes instaladas por toda la ciudad.
EL PAPA DE LOS JÓVENES
Otro grupo de medio centenar de jóvenes, llegado este mismo sábado en autobús desde Alicante y Aspe -"Mil novecientos kilómetros y veintiocho horas", puntualizaba una joven- tenía intenciones similares al acabar el evento: como muchos otros peregrinos, renunciaban intentar acceder a la plaza de San Pedro mañana y optaban por situarse cerca de alguna pantalla gigante. "Iremos seguramente a Piazza Navona", aclaraba Beatriz, una joven estudiante de periodismo, que ha trabajado para la agencia Rome Reports. "No nos importa hacer sacrificios. Juan Pablo II también sufrió. Es el Papa de los jóvenes. Nos enseñó a buscar la verdad. Hemos venido a pedirle cosas", ha añadido.
La afluencia de gente ha sido elemento común en las vigilias. Juanjo, estudiante de la Universidad de Sevilla, que ha llegado con otros setenta compañeros en autobús, comentaba que habían estado en alguna otra iglesia antes de llegar al Gesú. "Pero había canciones en polaco, no entendíamos nada, también estaba llena y hemos decidido venir aquí", ha señalado.
Mientras la ciudad vive con resignación los cortes de tráfico rodado y peatonal por el evento del domingo, todo el centro de la ciudad vive hasta buena parte de la noche el continuo circular de peregrinos. Scouts franceses, religiosas italianas, africanas ataviadas con vestidos coloridos. Además, en la zona central son frecuentes las comitivas encabezadas por motos de la policía y que llevaban a algunos de los numerosos jefes de estado y otras autoridades que se han dado cita.
Dos mujeres españolas de la tercera edad, residentes en Brasil, explican que son de un grupo que había llegado por turismo a Roma. "Pero providencialnte salimos mañana. Es una gran alegría. Como somos mayores, no podemos ir a la plaza, con tanta gente, pero viviremos la canonización desde la televisión del hotel", ha comentado una de ellas.
DORMIR CERCA DE LA PLAZA
En las inmediaciones de San Pedro, una multitud duerme en los lugares más inverosímiles a la espera de que en la madrugada se abran las puertas de la plaza de San Pedro e intenten conseguir acceso a la misma. Desde las 04,30 de la mañana, la plaza se abrirá sólo para periodistas de prensa escrita y a las 05.30 horas, para el resto de peregrinos.
Al contrario que en la beatificación de Juan Pablo II, los informadores no podrán acceder al amplio Brazo de Carlomagno, sobre la columnata de Bernini, que queda limitado a fotógrafos y cámaras. Un gremio, en cambio, muy beneficiado, ha sido el de los vendedores ambulantes de paraguas y ponchos, que, con la lluvia que afecta a Roma este fin de semana, han agotado prácticamente existencias ofreciendo sus artículos a 4 y 5 euros.