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El Clínico de Valladolid utiliza un novedoso sistema para seguimiento remoto de pacientes con marcapasos

El Hospital Clínico Universitario de Valladolid aplica ya en pacientes con marcapasos un novedoso sistema de control remoto que emite, a diario y desde los domicilios, información técnica sobre el funcionamiento de los equipos.
Según han informado este domingo fuentes de la Consejería de Sanidad, el programa monitoriza por la noche los dispositivos de los pacientes y mediante tecnología GSM (sistema de telecontrol a través de redes de telefonía móvil) y telefonía por cable transmitiéndolos datos desde el equipo implantado hasta un servidor web. De este modo, los cardiólogos realizan un seguimiento a distancia a estos pacientes, que llevan el dispositivo implantado, con el objetivo de controlar de manera temprana posibles cambios y eventos que no se detectarían hasta que se realizara una consulta presencial.
En caso de que exista un fallo en el funcionamiento del dispositivo, el especialista recibe una alerta en su ordenador mediante un correo electrónico. El equipo costa de un terminal que se coloca en el domicilio del paciente, habitualmente en su mesilla de noche, que capta la información emitida desde el marcapasos que lleva implantado. Dicho monitor envía al servidor web los diferentes datos sobre el funcionamiento del dispositivo.
El sistema repercute en una mayor comodidad y seguridad para el paciente portador de un marcapasos. El seguimiento remoto de marcapasos mediante telemonitorización, según han señalado, "es seguro y reduce significativamente el número de consultas presenciales con respecto al seguimiento convencional, lo que podría redundar en una reducción del gasto y una mayor eficiencia en el uso de medios sanitarios".
El número de pacientes portadores de marcapasos, como han recordado, aumenta progresivamente en todo el mundo. Según las guías de práctica clínica, estos dispositivos deben ser revisados periódicamente y, si bien no se especifica el intervalo de tiempo máximo que debe transcurrir entre dos revisiones consecutivas, lo habitual es que se realicen cada seis ó doce meses. Esto supone, a la larga, un gran número de visitas con la consiguiente sobrecarga de trabajo para el sistema sanitario con revisiones, a juicio, de la consejería "improductivas en su mayor parte" pues no motivan cambios en los dispositivos.
En definitiva, las ventajas que aporta esta tecnología, según el comunicado, residen en que el control de los dispositivos se realiza de forma automática, evitando citas y reduciendo hospitalizaciones. De este modo, los cardiólogos aseguran que un paciente cuyo marcapasos habitualmente se controlaba cada seis meses, ahora puede ser controlado asiduamente, detectando los estadios precoces que permiten evitar una crisis y reducir la mortalidad.