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Congelan a un bebé para lograr que su corazón siga latiendo

Finley Burton es un bebé que ha permanecido congelado cuatro días en la cama del hospital sólo con un pañal, enganchado a una enorme variedad de máquinas. Pero este duro tratamiento ha salvado la vida del pequeño. El débil cuerpo de Finley estuvo congelado para tratar de mantener su errático latido cardíaco bajo control después de una operación del corazón.
Según informa Dailymail.com, tardó cuatro días recuperarse, una agonía para su madre, Donna Link-Emery, y su padre, Aaron Burton, que sólo querían abrazarle. Según Donna "hemos tenido mucho miedo. Pensamos que lo íbamos a perder. Su corazón latía muy rápido y rezamos para que sobreviviera". La pareja, de Easington, condado de Durham, en Inglaterra, llevó a Finley al doctor cuando tenía diez semanas porque no subía de peso y tenía dificultades respiratorias. Fue inmediatamente transferido a la Universidad del Hospital de North Durham.
"Tuve un embarazo normal y no se veía nada en los escáneres que me hicieron, por lo que esperaba que fuera una visita de rutina", explica la madre. Pero el médico que examinó el corazón de su hijo oyó un murmullo y mandó que se le hiciera una ecografía y un ultrasonido cardíaco, además de un electrocardiograma y una radiografía. Las pruebas mostraron que Finley tenía un enorme agujero en la parte de arriba del corazón y otro más pequeño en la parte de abajo.
Fue enviado al Freeman Hospital en Newcastle, cuyos médicos descubrieron un problema congénito por el que la aorta, principal arteria del corazón, se estrecha. Este problema supone que el corazón tenga que trabajar a 200 latidos por minuto.
Esto le hacía quedarse sin aliento y estar demasiado cansado para comer adecuadamente mientras las pocas calorías que ingería las usaba para mantener el corazón latiendo y los pulmones funcionando.Finley tuvo que ser sometido a dos operaciones de emergencia cuando sólo tenía 16 semanas con el fin de bloquear el agujero y corregir el problema arterial, pero sufrió complicaciones.
Su corazón entró en una taquicardia ectópica, un latido rápido que puede ser fatal, y los doctores decidieron bajar su temperatura a 33,4º para estabilizar el órgano. Normalmente, la temperatura de un bebé es de 37º. El proceso implicó introducir el cuerpo del pequeño en una 'bolsa fría', a la que se bombea aire frío para mantener baja la temperatura. Esto afectó a su metabolismo que ralentizó la frecuencia de latido cardíaco. Después, fue trasladado a una manta fría.
"Fue todo muy rápido y preocupante. Nada te prepara para ver a tu bebé en el hospital de esa manera. Sólo podía llorar", relata Donna.
Tras este proceso, Finley fue gradualmente sacado de su parálisis, su temperatura volvió a la normalidad y su corazón empezó a latir bien de nuevo. El bebé pasó otros 12 días en el hospital antes de que se le permitiera volver a casa, donde se recupera adecuadamente, aunque necesita chequeos cada ocho semanas.
Asif Hasan, el cirujano que le operó, ha indicado que "después de la cirugía cardíaca, el latido del corazón a veces sube debido al estrés de la operación. Hay que mantener fríos a los pacientes para conseguir un ritmo de latido normal de nuevo. Finley sufrió una operación importante para un niño tan pequeño y estamos muy satisfechos de que cómo se está recuperando".