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Depresión, apatía, ansiedad y agitación, trastornos frecuentes del enfermo de Alzheimer que complican su abordaje

La depresión, apatía, ansiedad y agitación son los trastornos frecuentes que sufren los enfermos de Alzheimer y que a la hora de abordarlo complican el trabajo del especialista, según muestra el 'Manual de Consulta para Cuidadores y Familiares' realizado por médicos de familia, neurólogos, geriatras, farmacéuticos y cuidadores de pacientes con Alzheimer, pertenecientes al proyecto kNOW Alzheimer.
Se trata de una enfermedad que afecta a entre 500.000 y 800.000 personas en España y que, tal y como recuerda el informe, se manifiesta de forma diferente en los pacientes. De hecho, el estado de un mismo paciente puede variar en un mismo día, tanto en lo que se refiere a los déficits cognitivos como a las alteraciones psicológicas y de comportamiento.
Por este motivo, el abordaje médico a estos pacientes suele ser complicado. En este sentido, otro de los manuales elaborados por el proyecto kNOW Alzheimer, titulado 'Manual de Consulta para Médicos de Atención Primaria', dirigido por los doctores de Atención Primaria Enrique Arrieta y Juan José Gomáriz y la neuróloga Rosa María Rodríguez, señala que los síntomas conductuales y psicológicos de la demencia son complejos, dado que están influenciados por la personalidad previa del paciente y la interacción con el medio ambiente.
Además, estos síntomas pueden aparecer en cualquier fase de la enfermedad, siendo la apatía, depresión y ansiedad los síntomas propios de las fases iniciales; los trastornos del sueño, las conductas de desinhibición alimentaria y sexual y el deterioro de las actividades instrumentales de la vida diaria propios de las fases moderadas; y los delirios, alucinaciones y agitación de las fases más avanzadas.
Como consecuencia de la variabilidad de síntomas, los profesionales involucrados en el proyecto han elaborado un informe específico para los médicos de familia, por ser la 'puerta de entrada' al Sistema Nacional de Salud (SNS), con el fin de que conozcan cuáles son los tratamientos más adecuados para los pacientes en función de los síntomas que presentan.
"El Alzheimer es una enfermedad progresiva y no tiene tratamientos curativos, aunque sí paliativos. Por ello, es muy importante que los médicos de Atención Primaria sean capaces de identificar cuánto antes los trastornos psicológicos y cognitivos ya que son indicadores de que el paciente puede sufrir esta patología", ha explicado a Europa Press el coordinador del Grupo de Trabajo de Demencias de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) y uno de los responsables del manual, Enrique Arrieta.
En este sentido, el experto ha recordado los problemas que tienen estos profesionales a la hora de derivar a los enfermos a los especialistas debido a, según ha insistido, la disparidad de trastornos que pueden aparecer y a la dificultad por identificar aquellos que sean indicadores de la presencia de la enfermedad.
En concreto, en el caso de la agitación que, junto con los síntomas psicóticos es uno de los síntomas más frecuentes en las demencias, el manual recomienda evaluar adecuadamente la situación antes de prescribir un fármaco y, al mismo tiempo, descartar posibles causas médicas de la agitación como, por ejemplo, dolor, infecciones, retención urinaria o efectos secundarios de los medicamentos.
Y es que, también pueden existir otras causas que provoquen agitación en el paciente como cambios de domicilio, en el entorno o en los cuidadores, situaciones de hiperstimulación ante las que el paciente con recursos cognitivos limitados responde con agitación o agresividad. Así, el manual recomienda identificar estas situaciones con el objetivo de evitar la toma de medicación y, por el contrario, realizar sencillos cambios en la vida diaria del paciente.
Ahora bien, en el caso en el que la agitación deba ser tratada con fármacos, los antipsicóticos, especialmente los atípicos o de segunda generación, son los únicos con eficacia demostrada. En este punto, la risoerudiona es el único que cuenta con la indicación autorizada. "En los mayores de 75 años es necesario el visado de inspección para su prescripción, indicando en el informe los síntomas conductuales y psicológicos de la demencia con agitación, que no responden a medidas no farmacológicas", informa el manual.
TRATAMIENTOS CONTRA LA DEPRESIÓN Y LA APATÍA
Respecto a los tratamientos para tratar la depresión, presente hasta en el 49 por ciento de los pacientes, el informe asegura que las terapias no farmacológicas, tales como reminiscencia, musicoterapia y ejercicio, son "útiles" para tratar. No obstante, añade que los antidepresivos son también eficaces y recuerda que en los enfermos de Alzheimer los tratamientos con estos fármacos suelen ser más cortos que en pacientes que no padecen demencia.
"No hay interacciones significativas entre los antidepresivos y los inhibidores de la colinesterasa o memantina, lo que permite una prescripción combinada con buen margen de seguridad. De hecho, se recomienda el tratamiento con inhibidores de la acetilcolinesterasa en pacientes con enfermedad de Alzheimer de leve a moderada para el manejo de las manifestaciones conductuales", recalcan los expertos.
Dicho esto, los doctores informan que los antidepresivos más recomendables son la sertralina, el citalopram y el escitalopram, a las dosis habituales. Sin embargo, rechazan la utilización de antidepresivos tricíclicos por sus efectos adversos y por empeorar la función cognitiva.
Por otra parte, la apatía es el síntoma más frecuente de estos pacientes, ya que correlaciona con las pérdidas funcionales y cognitivas y se manifiesta con la falta de interés o motivación por lo que ocurre en el entorno. En este sentido, las medidas generales para su manejo incluyen la estimulación y participación en actividades, en el movimiento y en las conversaciones.
También es importante valorar si la reducción del interés y de la realización de actividades por parte del paciente no se debe a una reacción personal ante determinados cambios en el entorno o de los cuidadores. Un hecho que, a juicio de los expertos, es una conducta que "hay que respetar".
En el caso en el que necesite tratamiento farmacológico, el manual establece que los fármacos inhibidores de la acetilcolinesterasa reduce la aparición de la apatía, así como de otros síntomas como las alucinaciones o la hiperactividad. "En pacientes con apatía importante pueden utilizarse otros medicamentos como el metilfenidato o el bupropión", apostillan los especialistas.
Respecto a la forma en la que los médicos pueden ayudar a la familia de un paciente que presenta estos síntomas, los expertos destacan la importancia de que se les aporte información, "lo más completa posible", sobre estos síntomas y el significado que pueden tener en el paciente.
"Hay que valorar cuidadosamente con los familiares en qué momento del día aparecen los síntomas, en qué situaciones, y analizar qué ocurre antes y, también, qué ocurre después. De esta forma podemos identificar desencadenantes de las conductas problemáticas, o también formas de responder a las mismas que refuerzan esa conducta, y en función de ello hacer las modificaciones convenientes", afirma el manual.
Otra recomendación que realizan los expertos a los médicos es que enseñen a los ciudadores a utilizar un estilo de comunicación con los pacientes que resulte terapéutico. "Discutir con un enfermo con deterioro cognitivo, o tratar de convencerle de que no tiene razón sólo conduce a aumentar la tensión y hacer más fácil la repetición de síntomas. Una comunicación clara y directa, que ayude al paciente a orientarse en lugar de plantearle desafíos va a ser de gran ayuda", zanjan los expertos.