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El círculo de contagio de Teresa

Antes de ingresar en el hospital, Teresa se relacionó con un amplio círculo. Su marido, expuesto a un alto riesgo de contagio durante la convivencia, aunque el matrimonio tomó medidas como utilizar baños distintos o dormir en habitaciones separadas. También se relacionaron con ella los vecinos, dos esteticistas y su médico de familia. En el caso de las esteticistas que la depilaron el contacto fue mayor. Lo mismo ocurre con la medico que la trató como si tuviera un episodio de gripe porque no sabía que la paciente había trabajado con enfermos de ébola. Entre sus vecinos, "el riesgo bajísimo y remoto". Fuera de su ambiente tuvo contacto con los trabajadores del hospital de Alcorcón. Se trata los conductores de la ambulancia, los enfermeros y el médico que la atendió.  En total el círculo de Teresa mantiene a cincuenta y cuatro personas en observación.