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Expertos en podología reivindican su inclusión en el SNS ya que su labor preventiva reduciría costes

Expertos en podología han reivindicado, durante el 47 Congreso Nacional de Podología celebrado en Donostia, la necesidad de incluir la podología en el Sistema Nacional de Salud, ya que "las amputaciones suponen un gasto enorme para la sanidad y la presencia de un podólogo realizando una labor preventiva permitiría un ahorro muy grande a la Administración", ha señalado el presidente del Colegio Oficial de Podólogos de Euskadi, Xabier Benegas.
De hecho, según datos de la Organización Mundial de la Salud, un tratamiento y atención básica del pie diabético podría permitir prevenir hasta un 80 por ciento de los casos de amputaciones.
Al hilo de la celebración del Congreso, el presidente del Consejo General del Colegio de Podólogos, José García Mostazo, ha destacado que "la intención con este evento es demostrar que la Podología española está al nivel de los países de referencia en este campo".
De ahí la participación de ponentes llegados desde Australia, Estados Unidos, Canadá, México, Bélgica, Reino Unido, Alemania y España porque "tenemos el mismo nivel, incluso en algunos aspectos superior, que los profesionales del resto del mundo", ha señalado el presidente del Consejo General de Colegios de Podólogos.
NOVEDADES DURANTE EL CONGRESO
Uno de los temas más relevantes que se ha abordado durante la jornada ha sido el tratamiento del pie plano ya que "estamos en un momento perfecto para abordar la patología del pie plano", ha señalado Benegas, un problema que afecta a muchas personas y que puede hacer que la persona desarrolle una artrosis prematura de todas las articulaciones del pie, lo que le imposibilitaría caminar de manera correcta.
Respecto a la evolución de las técnicas quirúrgicas, se han presentado nuevos avances que no requieren los implantes de titanio que hasta ahora se utilizaban. Uno de las más innovadores ha sido el injerto de un fragmento de peroné en la persona que es operada, lo que reduce las secuelas que padecían estos pacientes.
"Los pacientes antes tenían que llevar uno o dos tornillos en el pie, con todo lo que eso puede suponer de trastornos en lugares como aeropuertos o a la hora de someterse a pruebas médicas y también asumiendo los riesgos de que estos materiales llegasen a romperse y obligase a una nueva intervención", ha destacado Benegas.