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Familias de 23 de los 152 presos muertos entre 1938 y 1943 en la prisión de Valdenoceda (Burgos) reciben sus restos

Familias de 23 de los más de 150 presos muertos en la antigua prisión de Valdenoceda (Burgos) entre los años 1938 y 1943 han recibido este sábado sus restos, ya identificados, fruto de la labor realizada por la Agrupación de Familiares de Represaliados de Valdenoceda.
La agrupación, que desde 2010 ha conseguido identificar a 49 de los 152 presos republicanos que murieron de hambre y frío en aquella prisión durante los cinco años que permaneció abierta, ha realizado las entregas de los restos en el marco del tradicional homenaje que rinde a las personas que pasaron por aquella cárcel.
De los 23 restos identificados, según lo ha explicado en declaraciones a Europa Press José María González, uno de los promotores de la Agrupación, ocho no podrán ser entregados a familiares dado que no se ha dado con su paradero, de modo que descansarán finalmente en un panteón que el propio grupo financió en el año 2007 previendo, precisamente, que sólo se había localizado a casi la mitad de las familias de los represaliados.
De este modo, los restos de esas ocho personas han sido identificadas gracias a estudios osteológicos y mediante el empleo de la información que se recoge en los expedientes penitenciarios o sumarios, en los que figuran detalles físicos de las personas; por el contrario, los restos de los represaliados cuyos familiares sí han sido localizados se identifican a través de pruebas de ADN.
En cualquier caso el nombre de todos ellos figurará en la placa del panteón: José Carrasco Valiño, de Campillo de Llerena (Badajoz); Sebastián Martínez Tomás, madrileño; Valentín Ayuso Sáez, de Villamanrique de Tajo (Madrid); Antonio Abad Vara, de Getafe; Guillermo Ruiz de Diego, burgalés; Valentín Legarda Orbe, cuyo origen se sitúa entre (Álava) y Sotoscueva; Adolfo Pérez Lopez, de Ronfe (Lugo); Teodoro Pérez Martín, de Miraflores de la Sierra (Madrid) y Anselmo Montero Hernández, nacido en Majadahonda.
A ellos se suman Vicente Tercilla Abasolo, de Angulo (Burgos); Bonifacio García Alcalde, de Roa de Duero; Valentín Villanueva García, de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real); Benito Velasco Iglesias, de Aranda de Duero (Burgos); Antonio López Mora, de San Lorenzo de Calatrava (Ciudad Real); Cipriano Frías Cámara, burgalés de Gumiel de Mercado; Francisco Gordón Beloqui, de Valle de Mena; Felipe Mora Úbeda, de Alcolea de Calatrava (Ciudad Real); Félix Estébanez Bascones, de Aguilar de Campoo (Palencia); Andrés Asensio Espino, de Tarazona (Zaragoza); Pedro Blanco Cobo, de Villanueva de la Reina (Jaén); Delfino Campo García, de Santiago de Cartes (Cantabria); Vicente Bellido Muñoz, de Alcaudete (Jaén) y Julián Chávez Gallego, de Córdoba.
49 IDENTIFICADOS
De los 114 restos que se exhumaron en 2007 se ha entregado casi medio centenar, según González, quien ha precisado que aún quedan por exhumar entre 35 y 38 cuerpos de personas fallecidas en prisión y que fueron enterradas en una parcela próxima y que años después se incorporó al cementerio, en el que descansan otras personas.
"Entre 1978 y 1982 comenzaron a enterrar en esa parcela, encima de los presos, y ahora buscamos poder trasladar los restos más actuales para poder sacar los que aquellas personas", ha explicado José María González, quien asegura que han recibido respuestas de todo tipo por parte de los familiares de las personas a desplazar.
Además de su consentimiento, que llegó tarde, la Agrupación necesitaba financiación para llevar a cabo el traslado y consiguió una subvención de 58.000 euros del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que posteriormente, con el PP, tuvo que devolver "además de 4.000 euros en intereses que pagamos a escote entre las familias".
Aunque la Agrupación se creó en el año 2000, en 2003 se llevó a cabo el primer homenaje como el celebrado este sábado con el objetivo de "sacar del anonimato" a los 152 fallecidos en aquella prisión y en 2005 el grupo consiguió reunir a más de 300 personas en el homenaje.
La prisión de Valdenoceda, según las mismas fuentes, fue cerrada en 1943 "por las continuas irregularidades que allí se daban y la elevada mortandad": testimonios de supervivientes coincidían en el frío y el hambre, además de los malos tratos y la presencia de chinches y ratas.