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La Fiscalía investigará la muerte de al menos diez bebés en Cádiz

La Fiscalía ha abierto de oficio diligencias para investigar si al menos diez bebés que murieron al poco de nacer en hospitales del Campo de Gibraltar, en Cádiz, en los años sesenta, realmente fallecieron o si sus familias fueron engañadas y los pequeños continuaron con vida.
El fiscal jefe de Algeciras, Juan Cisneros, ha decidido iniciar de oficio esta investigación con las diligencias penales que llevan el número 85/2010, a raíz del goteo de denuncias de los familiares de aquellos bebés en los medios de comunicación, en unas circunstancias que no hacen descartar la hipótesis de que los niños fueran robados a sus padres tras el parto.
Una de las primeras denuncias públicas fue la de Cristina Díaz Carrasco, hermana de uno de aquellos bebés y que hace meses decidió contar su historia porque querían "sacar más casos", como así ha sido, hasta el punto de que los afectados se plantean ahora asociarse para llevar sus sospechas al terreno judicial.
Sus padres eran de La Línea de la Concepción (Cádiz) y en 1966 emigraron a San Sebastián con sus tres hijas mayores. Cuando la madre se quedó embarazada de nuevo decidió volver a su pueblo, donde estaba su familia, para dar a luz.
"Cuando nació, mi madre vio al niño, pero al día siguiente la matrona le dijo que había muerto y que no podía verlo porque la traumatizaría", ha relatado a Efe Cristina Díaz.
Su abuela insistió hasta el punto de que le dejaron entrar en el depósito con un fotógrafo que le tomó una instantánea con el bebé muerto en los brazos.
Desde entonces cada año regresaban a La Línea de vacaciones y cada año limpiaban la tumba del pequeño "que estaba en el suelo", hasta que en 1980 se hicieron unas obras en el cementerio y ya no encontraron el enterramiento del bebé. "Pensamos que no habían podido avisarnos", dice la hermana.
Las alarmas saltaron hace cuatro años cuando la madre falleció y fue enterrada en el cementerio de La Línea. "A mí se me ocurrió poner en su tumba también el nombre de mi hermano, Jesús Díaz Carrasco, porque a todos los bebés que fallecían tras el parto en esa época les hacían una especie de bautizo y les ponían de nombre Jesús o María".
Al ir al registro del cementerio comprobaron que el nombre del niño no estaba y las sospechas llevaron a Cristina y a su hermana a poner un anuncio en el programa de televisión "Quién sabe dónde" y a exponer su caso en la prensa local. "A raíz de entonces nos han llamado o escrito gente con casos iguales, hoy mismo me ha llegado otro".
Según dice, en común tienen que son bebés que nacieron en varios hospitales públicos y privados del Campo de Gibraltar en partos en los que "intervinieron los mismos médicos. Uno de ellos ha fallecido y el otro ha llegado a decir que nunca trabajó en esos hospitales".
Y también que, tras morir al poco de nacer, les enseñaban a los familiares los cuerpos de niños "muy grandes".
Hace 15 días Cristina Díaz recibió una comunicación del fiscal de Algeciras pidiéndole que se pusiera en contacto con esta institución porque estaba recabando información sobre el caso.
El fiscal jefe de Algeciras ha señalado que la investigación "está empezando", se está recabando información, localizando a las personas afectadas y viendo cómo eran entonces los sistemas de registro de fallecimientos.
Además de los casos de los años sesenta, que el fiscal sitúa entre diez o doce de momento, hay uno posterior, el de Arturo Reyes, un fotógrafo de La Línea cuyo hijo falleció presuntamente a los pocos días de nacer en 1987 y fue enterrado en el cementerio local.
Unas obras en el cementerio le hicieron descubrir en 2004 que en el nicho no había ningún resto humano.