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El Gobierno irlandés reabre su embajada en el Vaticano, tras más de dos años cerrada

El ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno Irlandés, Eamon Gilmore, ha anunciado este martes una expansión de la red diplomática para incluir cinco nuevas embajadas, entre las que se encuentra la reapertura de la Embajada ante la Santa Sede, y tres nuevos consulados.
Gilmore ha indicado que el restablecimiento de la Embajada ante la Santa Sede permitirá a Irlanda trabajar directamente con el liderazgo del Papa Francisco sobre temas como la erradicación de la pobreza, el hambre y los derechos humanos, según un comunicado publicado en la web de noticias del gobierno irlandés.
El arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, que en el pasado representó a la Santa Sede en varios foros internacionales de desarrollo, ha dado la bienvenida a la noticia y ha calificado la decisión de "ejercicio muy constructivo".
En un comunicado publicado en la web de la Conferencia Episcopal Irlandesa, Martin destaca que el Gobierno ha mantenido su compromiso de reabrir la embajada cuando la situación económica lo permitiera y manifiesta su aprecio por David Cooney, que ha actuado como embajador no residente durante este intervalo de tiempo.
Además, el arzobispo señala que el Papa Francisco, desde el inicio de su Pontificado, ha alzado su voz fuerte para luchar contra la pobreza y, por ello, considera que el Vaticano es un lugar importante de intercambio sobre cuestiones de desarrollo global y que un embajador residente mejorará las relaciones entre el Vaticano e Irlanda.
En noviembre de 2011 el Gobierno irlandés anunció su decisión de cerrar su embajada ante la Santa Sede como parte de un programa de recorte de gastos, tras una revisión de las misiones diplomáticas en el extranjero.
El portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, explicó entonces que "cualquier Estado que tiene relaciones diplomáticas con la Santa Sede es libre de decidir, en base a sus intereses y a sus posibilidades, si tiene un embajador en Roma".
Además, precisó que "lo importante" son las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y los países, que, en el caso de Irlanda, según dijo, "no están en cuestión", a pesar de que el mes de agosto anterior unas declaraciones del primer ministro irlandés, Enda Kenny, sobre el llamado 'Informe Cloyne', que analizaba los abusos a menores perpetrados por sacerdotes de la diócesis irlandesa de Cloyne, obligaran a la Secretaría de Estado del Vaticano a llamar a consultas al Nuncio en Irlanda.