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El Grupo Transfronterizo se queja de las "molestias" que provocan las obras en la frontera

El Grupo Transfronterizo, compuesto por organizaciones sociales y sindicales de España y Gibraltar, se queja de la situación que se vive en la aduana con motivo de las obras que promueve el Gobierno español, aludiendo a "molestias" que afectan tanto a trabajadores como a turistas y vehículos.
En un comunicado, el colectivo manifiesta que el Gobierno de España muestra "poco o ningún interés en mejorar los flujos de tráfico mientras duren los trabajos". Y es que, según dicen, se siguen produciendo colas en la Verja y las obras "complican más, si cabe, el acceso".
Para el Grupo Transfronterizo, "el sistema que se ha establecido mientras que las obras se llevan a cabo es totalmente insatisfactorio e incluso peligroso", ya que supone que sólo haya "un carril en cada sentido de marcha".
De hecho, según añaden, "durante las últimas semanas el cruce de la frontera ha sido tan problemático como siempre, con retrasos de más de dos horas para entrar y salir de Gibraltar".
También subrayan que esta situación tiene un impacto pronunciado en los cientos de empresas y miles de ciudadanos de la Unión Europea (UE) que viven y trabajan en ambos lados de la frontera.
"No se proporcionan los recursos adecuados para vigilar eficientemente el flujo del tráfico en la frontera", aseguran. Por ello, entienden que el Gobierno de España tiene "la obligación de asegurarse de que la aduana funciona con los recursos adecuados".
El Grupo Transfronterizo también expresa sus dudas sobre que, una vez finalizadas las obras, se destinen los recursos humanos "suficientes" para garantizar que no haya retrasos.
Recuerdan en este punto que las autoridades españolas también recibieron recomendaciones de la Comisión Europea para adoptar una forma más moderna de la evaluación del riesgo al llevar a cabo los registros de vehículos y ciudadanos que cruzan la frontera. A juicio del colectivo, este aspecto "parece haber sido ignorado".
Señala el comunicado que, ahora, "todos los coches se detienen rutinariamente y, a veces, se llevan a cabo controles exhaustivos, a menudo en el carril de marcha en lugar de ser apartados a un lado para asegurar que el tráfico continúe fluyendo".
Finalmente, consideran que estas actuaciones indican que "no se hacen sino para causar retrasos innecesarios y adicionales no relacionados con la seguridad".