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La Guardia Civil desarticula una red dedicada a la caza furtiva

La Guardia Civil ha detenido a 48 integrantes en una operación contra el furtivismo y se ha incautado más de 350 trofeos, 27 armas de caza de distintos tipos y calibres, ocho silenciadores, tres pistolas, dos revólveres, tres arcos, seis armas blancas, etc. La red se encargaba de preparar cacerías furtivas a clientes que deseaban cazar un animal prohibido o de unas características determinadas, pagando un precio inferior al que le costaría utilizando los cauces legales
Las investigaciones se iniciaron cuando la Guardia Civil, dentro de su lucha contra la caza furtiva en la zona de la Sierra de Gredos puso al descubierto la existencia de un grupo de personas que actuaba en diversos puntos de las sierras de Ávila. Los agentes pudieron obtener numerosos datos tanto de los integrantes del grupo como de las personas que pagaban por cazar ilegalmente animales protegidos.
Cazas furtivas con animales prohibidos
La red se encargaba de preparar cacerías furtivas a clientes que deseaban cazar un animal prohibido o de unas características determinadas, pagando un precio inferior al que le costaría utilizando los cauces legales.Para ello, contactaban con un intermediario muy conocedor del mundo de la caza, mediante anuncios, más o menos encubiertos, insertados en revistas especializadas.
Tras proponer la fecha, lugar y hora, y fijar el precio para cada pieza y trofeo, ponían al cliente en contacto con el 'facilitador', el cual se encargaba de localizar en el monte las zonas por donde se encontraban las piezas de caza que se ajustaban al pedido, las seleccionaba y hacía un seguimiento de las mismas.
En la mayoría de los casos la cacería del animal se producía de noche, mediante armas dotadas de silenciador y sin numeración para que, en caso de tener que abandonarlo, no se les pudiera vincular con el arma.Cuando el animal era abatido, el cliente y el encargado abandonaban la zona sin portar absolutamente nada que les vinculara al hecho, mientras que los encargados de la vigilancia recogían las armas y el trofeo, deshaciéndose a continuación del cadáver del animal para que no fuera localizado. Cuando el trofeo estaba listo se le entregaba al cliente previo pago de la cantidad estipulada, que dependiendo de la pieza abatida era entre los 2.500 y 5.000 euros. CGS