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La Iglesia de España mantiene el "no" al acuerdo UE-Turquía por "deshumanizante y discriminatorio"

Las entidades de acción social de la Iglesia en España --Cáritas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), el sector social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz-- han tachado de "deshumanizante y discriminatorio" el acuerdo suscrito el pasado 18 de marzo entre la Unión Europea y Turquía sobre personas refugiadas y dudan que pueda cumplirse.
"Consideramos deshumanizante y discriminatorio el sistema 'uno por uno' consistente en que por cada persona siria devuelta a Europa se reubica a una persona siria procedente de un campo de refugiados de Turquía. Es deshumanizante, porque trata a las personas refugiadas como si fueran números o monedas de trueque y discriminatorio, porque excluye a las personas refugiadas de otras nacionalidades que también huyen de guerras y conflictos en países como Somalia, Irak, Afganistán o Eritrea", denuncian.
También lo definen como "limitativo", por la cuota de las 72.000 personas que puedan acogerse a este sistema en los próximos dos años, cuando sólo en 2016 cerca de 150.000 personas han llegado a Grecia desde Turquía.
Para la Iglesia, dicho acuerdo es un "cambio cosmético" respecto al preacuerdo y evidencia, a su juicio, el "fracaso de la Unión Europea en la adopción de una política común de asilo y en brindar protección a las personas refugiadas, otorgando prioridad al control de fronteras".
"Si bien el acuerdo prohíbe expresamente las expulsiones colectivas e insiste en que las solicitudes de asilo se resolverán individualmente, la celeridad de los plazos previstos, la falta de mención del derecho a recurso del solicitante de asilo y, sobre todo, la consideración de Turquía como Estado seguro plantea enormes contradicciones", alertan.
A su juicio, "no puede decirse que, hoy por hoy, Turquía sea un país seguro" pues, según recuerdan, "no ha suscrito el Protocolo de la Convención de Ginebra, solo otorga el estatuto de refugiado a ciudadanos europeos y no brinda la protección y los derechos de educación, salud, protección o trabajo".
Turquía acoge actualmente a casi 2,8 millones de refugiados pero las entidades de la Iglesia en España apuntan que sus condiciones son "extremadamente precarias". Además, subrayan que este país "no garantiza la no devolución al país de origen donde la vida de la personas puede correr peligro".
LAS ISLAS GRIEGAS, CAMPOS DE INTERNAMIENTO
Por ello, aunque el acuerdo establece que se atenderán las solicitudes de manera individual, creen que "lo más probable" es que la gran mayoría de las personas que a partir de hoy entren en Grecia desde Turquía "serán devueltas a dicho país". "Si no colectivas, se prevé que las expulsiones sean rápidas y sistemáticas. En la práctica, las islas griegas se convertirán en campos de internamiento llenos de personas", apuntan.
Ante esta situación, solicitan que se pongan "todos los medios" para que las solicitudes de asilo que se presenten puedan ser tramitadas con todas las garantías y con pleno respeto a los derechos humanos, tal y como se establece en la directiva sobre procedimiento de asilo.
No obstante, dudan de que las medidas previstas en el acuerdo sobre reasentamiento se vayan a hacer efectivas dado el "fracaso estrepitoso" de los hotspots --los centros de registro de refugiados en Grecia-- y de los planes de reubicación y reasentamiento acordados durante 2015.
33.218 FIRMAS CONTRA EL ACUERDO
Cáritas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), el sector social de la Compañía de Jesús y Justicia y Paz se sumaron a las movilizaciones de la sociedad civil contra el acuerdo con Turquía y recabaron 33.218 firmas que entregaron al Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.
Tras la firma del pacto, siguen diciendo "no a este pacto" y piden a los líderes europeos que modifiquen "estas políticas inaceptables y erróneas" y en su lugar, impulsen políticas de migración y refugio inspiradas en la protección y la acogida.
"Es necesario frenar la deriva causada por el cierre de fronteras y retrocesos de derechos en la que se encuentra inmersa Europa y contribuir activamente a proteger los derechos y la dignidad de las personas refugiadas y migrantes que llegan a Europa. Es preciso abordar las causas de la violencia, la guerra y los desplazamientos y fomentar una cultura de hospitalidad en las sociedades europeas, combatiendo los brotes de xenofobia y de racismo", subrayan.