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La Iglesia llama a todos sus agentes y comunidades a denunciar las violaciones de derechos en las fronteras

El Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y Cáritas, han emitido este martes un comunicado conjunto en el que invitan a todos sus agentes y comunidades a permanecer en actitud de "máxima alerta y denuncia" de las vulneraciones de derechos que se producen en las fronteras.
En el texto, dicen estar "alarmados" por "el uso desproporcionado de la violencia en la valla de Melilla, las prácticas de expulsión realizadas bajo dudosa legalidad y la imposibilidad de solicitar asilo" y denuncian que la "pasividad e indiferencia refuerzan y legitiman este tipo de prácticas, que amenazan la vida y los derechos humanos de las personas inmigrantes, los solicitantes de asilo y los refugiados".
"Urgimos a que las labores de protección y vigilancia de nuestras fronteras se realicen en todo momento bajo el más estricto cumplimiento de los derechos fundamentales, la legislación nacional y europea y los tratados internacionales ratificados por España. Y reclamamos como máxima prioridad en estos momentos evitar nuevos sufrimientos, respetar la vida humana y garantizar el derecho al asilo", exponen las organizaciones de la Iglesia.
Asimismo, basándose "en la narrativa de la Biblia, una narrativa de migración", invitan "a todos los agentes de Iglesia, comunidades cristianas, y sociedad en general a mantener una actitud personal y colectiva de acogida y hospitalidad, junto a la máxima alerta y denuncia de estos hechos, que no son nuevos, y ante a los cuales", dicen, no se pueden mantener "indiferentes".
En este sentido, afirman que la sociedad "no puede tolerar leyes, ni actuaciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, ni acuerdos sobre inmigración entre Estados que supongan mayores sufrimientos y vulneraciones de derechos hacia las personas", en relación tanto a la frontera sur de la Unión Europea, en general, como al particular de Ceuta y Melilla.
"Consideramos que las medidas y actuaciones adoptadas en torno a la frontera únicamente consiguen incrementar aún más si cabe el sufrimiento, dolor y muerte de todas aquellas personas que están arriesgando, e incluso perdiendo, sus vidas mientras buscan bienestar, seguridad y protección a las puertas de Europa", explican las organizaciones de la Iglesia.
Así, alertan sobre "la deshumanización de la vida" en las fronteras y "la 'globalización de la indiferencia'" que ya denunciara el Papa Francisco en la isla italiana de Lampedusa, donde hace un año perecieron más de 200 personas en un naufragio. "Desde aquellos trágicos sucesos (...) no sólo no hemos mejorado, sino que las políticas públicas de control de las fronteras y de acceso a protección internacional se han endurecido", lamentan.
En esta línea, insisten en que "la condición de irregularidad legal no permite menoscabar la dignidad del emigrante, el cual tiene derechos inalienables que no pueden violarse ni desconocerse" y subrayan que "entre quienes llegan se encuentran muchas personas refugiadas con derecho a protección".
Las organizaciones indican que ya en el mensaje de los obispos de la Comisión Episcopal de Migraciones para la Jornada Mundial del Emigrante de este 2014 se pidió "seguir abogando para que no se niegue el auxilio y la asistencia a los inmigrantes en situaciones de peligro para la vida".