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Imbroda dice que la reforma de Extranjería evitará "las dudas" de inseguridad jurídica en la valla de Melilla

El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, celebra que el Gobierno vaya a modificar la Ley de Extranjería para permitir la entrega inmediata a Marruecos de los migrantes interceptados saltando la valla porque considera que servirá para evitar "las dudas" de inseguridad jurídica en la frontera.
En declaraciones a los medios tras la inauguración de una exposición sobre Melilla en el Instituto Cervantes, Imbroda ha incidido en que "la ley lo que hace es dar mas seguridad jurídica, ante aquellos que no la ven, a los que están trabajando allí esforzándose para que esta inmigración ilegal no pueda pasar".
No obstante, considera que en la valla, donde se viene devolviendo sobre la marcha a los inmigrantes desde hace más de una década según distintas organizaciones y entidades, "se ha cumplido siempre la legalidad vigente y no había mas problemas". "Ante protestas de algún sector, había que normalizar todavía más esto para que quedara claro", ha acotado.
Imbroda ha añadido que se trata "del rechazo de inmigrantes ilegales" y de poder ejecutarlo "lo mismo que en el aeropuerto de Barajas, donde no pasa nada", y ha incidido en que "no se puede permitir la entrada ilegal". De ser así, asegura, "África se despoblaría" y "Melilla desaparecería".
Preguntado por la foto, ya viral, difundida por la ONG Prodein, que muestra a unas personas jugando al golf mientras a escasos metros una docena de inmigrantes se encaraman a la valla de Melilla, Imbroda ha dicho que "si se ha pretendido reflejar lo que son los dos mundos, chapeau".
"Lo que me parece mal es que además los melillenses nos tengamos que mortificar y no tengamos un campo de golf y no podamos comer postre (...) ¿Por qué los melillenses no vamos a tener un campo de golf de nueve hoyos que fomenta el turismo, genera trabajo y que lo disfrutan jugando? ¿Por qué nosotros no y los señores de Albacete, por ejemplo, sí? Si se ha pretendido decir esto con la foto me parece totalmente nefasto", ha sentenciado.
Sobre este asunto, ha criticado el "disparate mayúsculo" de quienes piensan que "habría que dejar esta zona como estaba, que es un vertedero y un pedregal", para que quien salta "se encuentre como mucho mejor, en su hábitat, y no tenga ese choque de un campo de golf".
"Ese disparate se ha podido decir y si alguien ha intentado ver en esta foto eso, es un disparate mucho mas mayúsculo", ha señalado. Por el contrario, está de acuerdo en la lectura de que la imagen refleja "los dos mundos" pues enseña "lo que hay no al otro lado de la valla, que está Marruecos, sino mucho más al sur" y la realidad "de Europa y de España en particular".
"Me parece muy gráfica. Esto es lo que representa a los dos mundos, a ver cómo se arregla porque los melillenses no podemos arreglarlo evidentemente, ni los españoles tampoco. Esto es supra nacional y hace falta vocación y decisión de ir (...) Mientras se pueda controlar hasta cierto punto, pasará como con el ébola, que mientras esté lejos no habrá más decisión", ha apostillado Imbroda, seguro de que la valla, en centro y norte Europa, "les trae al pairo".
MELILLA NO ES LA VALLA
Durante su intervención, ante el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuerl García Margallo, el director general de la Policía, Ignacio Cosidó; las principales autoridades de Melilla, como su delegado del Gobierno, Abdelmalik el Barkani, y una representación de las Cortes, Imbroda ha incidido en que Melilla no es la valla y viceversa, aunque la reja haya puesto la ciudad autónoma "en los mapas de todo el mundo".
"Se ha producido un fenómeno de comunicación. El drama humano de la desigualdad se ha visibilizado (...) pero esa valla no es Melilla, es Europa. Esas criaturas que saltan la valla quieren entrar en Berlín, en Madrid (...) Somos Europa, somos el recibidor de entrada, pero entiendo que en una casa se entra pidiendo permiso", ha señalado.
La exposición, que el Cervantes tiene intención de hacer girar por el mundo, recoge una muestra de distintas artes, como la fotografía, el grabado, la pintura o la orfebrería, haciendo un repaso por la historia de Melilla y las culturas que conviven en la ciudad. Ninguna de las piezas refleja la existencia de la valla.