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Las cinco muertes en el Madrid Arena juzgadas como un accidente aunque Fiscalía dice que no lo fue

Comenzaba el concierto, y Steve Aoki  gritó entusiasmado que ya eran cerca de 15.000 personas. Pero había muchos más. Según el juez, los 15 acusados llegaron a amontonar de manera caótica hasta 30.000 jóvenes en el Madrid Arena, 3 veces el aforo permitido. Miguel Angel Flores vendió 23.000 entradas “con el único ánimo de enriquecerse, despreciando las normas y la seguridad” escriben las acusaciones.  Tanta fue su codicia y tan consciente era de lo que había hecho, que intentó ocultar las entradas después de producirse la avalancha mortal. Esa “intencionalidad” es la que querrían discutir las familias de las niñas. Porque para ellas hubo dolo. Pero la ley no les acompaña. Según la fiscalía, Flores no quería matar a las niñas por los tanto no hubo dolo. Por  tanto, aunque se trata de cinco homicidios imprudentes, para el máximo organizador no pueden pedir cuatro años de cárcel  por cada niña muerta.  Hay concurso real de los delitos y la máxima pena son cuatro años por las cinco muertes. El fiscal superior de la Comunidad y el fiscal provincial han defendido que en el Madrid Arena no ocurrió un accidente, pero tampoco fue un error humano. Entonces, ¿qué fue? Nosotros nos preguntamos si la codicia, y la corrupción que acaba con la vida de cinco niñas, debe ser castigada igual que un accidente de tráfico o un error involuntario.  Para el resto de imputados , fiscalía pide 3 años de prisión. Las acusaciones piden también penas  de cuatro  años para los principales coordinadores de seguridad de la empresa Madrid Espacios y Congresos, del ayuntamiento de Madrid.