Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Manos Unidas denuncia la pobreza, la violencia y el machismo que sufren las mujeres en Irak

Manos Unidas denuncia la pobreza, la violencia, la discriminación y el machismo que sufren las mujeres en Irak en el marco de la campaña 'No hay justicia sin igualdad' que concluye con la historia de una madre irakí que después de perder a su marido y de tener que huir, ha sacado adelante a sus dos hijos y ahora regenta una pequeña tienda de belleza.
Nisreen Khalid Dawood nació en 1986 en la ciudad de Telesquf y después de casarse se mudó a Bagdad con su marido. Ambos vivían en un piso en el barrio de Dorrah donde su marido tenía un comercio de venta de bebidas. Sus dos hijos iban al colegio y su vida era "maravillosa" hasta que un día recibieron una carta amenazadora de un grupo terrorista que les pedía "mucho dinero" para mantener la tienda. Durante dos meses estuvieron pagando, pero un día, diez minutos después de que su marido abriera el local, le asesinaron.
Khalid Dawood huyó a Telesquf, donde ahora vive con sus padres y sus hijos, y allí oyó hablar de la organización Etana y de los cursos que imparte gratuitamente. Así, se inscribió en los de costura y peluquería y ahora tiene una pequeña tienda de belleza que, tal y como ella describe, "en realidad, no es más que una tabla con algunos productos de maquillaje y una silla".
La organización Etana se encuentra en la Planicie de Ninive (Irak), donde, con apoyo de Manos Unidas, se esfuerza por dotar a las mujeres de las oportunidades que les niegan "la pobreza, las mafias, la persecución religiosa y la sociedad machista".
La Planicie de Nínive (también conocida como Llanura de Nínive) es un área situada al noreste de la ciudad de Mosul, capital de la provincia de Nínive, donde cohabitan diversas religiones y donde un alto porcentaje de población no es ni árabe y ni musulmana, motivo por el que, según explica Manos Unidas, "a lo largo de los años, la zona ha sufrido serios recortes en los servicios".
Además, la zona acoge a muchas personas, que como Khalid Dawood, tuvieron que huir de sus lugares de residencia debido a las persecuciones y a la violencia.
Y es que, según advierte la ONG, en Irak, en esas condiciones de pobreza, violencia y discriminación, las mujeres "son las peor paradas" pues su papel se limita a cuidar de los hijos y del hogar. Asimismo, la "falta de formación" --la mayoría son "casi analfabetas"--, se refleja en la educación que transmiten a sus hijos: diferenciación entre niños y niñas, menos oportunidades de estudios para las niñas, proliferación de niños trabajadores y matrimonio temprano para las niñas.
Para cambiar su situación, Etana, que trabaja en diversas localidades de la región desde el año 2006, propuso a Manos Unidas un programa para formar y preparar a las mujeres con el fin de que puedan desempeñar un oficio ----informática, primeros auxilios, peluquería--. Este trabajo les permite cubrir sus necesidades y fortalecer, así, su papel en la sociedad. Además, cuenta con un programa de medioambiente y reciclaje.
Según indica Etana, con los años, son muchos los hombres que se acercan a conocer las actividades y que se involucran en las charlas. "Y serán más", aseguran, aunque admiten que es "muy difícil cambiar esas costumbres tan arraigadas".