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Manos Unidas recaudó 45,1 millones de euros en 2015, un 4,7% más, con los que ayudó a cerca de 3 millones de personas

Manos Unidas recaudó durante el año 2015 un total de 45,1 millones de euros, un 4,7 por ciento más que en 2014, con los que ayudó a financiar cerca de 600 proyectos de desarrollo en el mundo de los que se beneficiaron 2,8 millones de personas. Además, en 2016 destinarán una partida especial de 11 millones de euros a la ejecución de proyectos de seguridad alimentaria, un 10% más con respecto a los dos últimos años.
La presidenta de Manos Unidas, Soledad Suárez, que ha presentado este miércoles su nueva campaña anual 'Plántale cara al hambre: siembra' (#ManosUnidasSiembra) con la que la ONG de Desarrollo de la Iglesia Católica en España busca dar respuesta a las causas del hambre en el mundo, ha explicado que el incremento de los ingresos se debe fundamentalmente a las donaciones privadas, que han aumentado un 5,4 por ciento con respecto al año anterior.
La campaña de este año marca el inicio de un "trienio de lucha contra el hambre" (2016-2018) durante el cual la organización trabajará para reforzar el derecho a la alimentación de los más pobres del planeta y para combatir las causas del hambre que se deben, según precisan, "al mal uso de los recursos alimentarios y energéticos, a un sistema económico internacional que prima el beneficio y excluye a los débiles y a los estilos de vida y consumo que aumentan la vulnerabilidad y la exclusión".
Por ello, a lo largo de 2016 la ONG tiene previsto destinar un total de 11 millones de euros solo para el desarrollo de proyectos agrícolas, aunque aún no se ha determinado en qué países se llevarán a cabo. Esta iniciativa se enmarca en los propósitos de la nueva campaña: sembrar recursos.
Según ha recordado Suárez, en el mundo hay casi 800 millones de personas que pasan hambre, mientras cada año se tiran a la basura 1.300 millones de kilos de comida. "Es inadmisible que el hambre pueda permitirse en un mundo de abundancia como el nuestro", exclama la presidenta de la organización, que denuncia que "el hambre es, literalmente, un crimen".
Guatemala es uno de los países donde el hambre no solo se cronifica sino que mata. En este país, uno de cada dos niños sufre desnutrición crónica, un porcentaje que aumenta entre la población indígena (que representa el 40 por ciento de la población total) hasta más un 70 por ciento. Y esta desnutrición en los menores de 3 años, cuando no provoca la muerte, como en el caso del pequeño Darwin, deja secuelas irreversibles en el desarrollo intelectual.
¿UNA HIJA O UNA VACA PARA CUIDAR A OTROS OCHO?
El doctor Carlos Arriola, experto en desnutrición infantil y presidente de ASSAJO, socio local de Manos Unidas en Guatemala, pone cara a la supervivencia en la que consiste la vida de la población chortí (la etnia maya de la zona de Chiquimula): "Nos llegó una niña de nueve años, Norma. Tosía sangre, le hicimos una radiografía y vimos que la tuberculosis se había comido uno de sus pulmones. Le dijimos a la madre que tenía que llevarla a un hospital. Ella dijo que no podía, que tenía una vaca que cuidar".
Los doctores llevaron a la menor al hospital en contra de la posición de la madre, que se marchó a su casa. Arriola, que no comprendía cómo una madre anteponía el cuidado de un animal a la vida de su hija, fue a hablar con ella después de que la joven se recuperara. "Me contó que tenía en casa otros ocho hijos y que su único sustento era la vaca", cuenta.
Ante casos como este, Arriola se pregunta cómo es posible que en un país tan rico en recursos como Guatemala, haya tanta pobreza y niños que mueren a causa de la desnutrición y responde con una denuncia al Gobierno: "Puede ser una estrategia política. A los gobernantes les interesa que la población sea pobre e ignorante".
'CROWDFUNDING' POR EL AGUA EN EL CONGO
En el acto de presentación de la campaña también ha contado su experiencia la misionera en República Democrática del Congo Victoria Braquehais, que en los últimos doce años ha coordinado más de 30 proyectos de desarrollo en la provincia de Lualaba, al sur del país.
La religiosa, que a sus 39 años es directora de un instituto mixto de educación secundaria en el que estudian 341 alumnos ofrece un hálito de esperanza: "Acabar con el hambre es posible". Pero añade que para erradicar esta lacra que afecta a unos 800 millones de personas, de ellas, más de 200 en África subsahariana, es necesario "luchar juntos".
Para plantarle cara al hambre, en el poblado donde trabaja Braquehais han planteado varios proyectos con la ayuda de Manos Unidas, como un huerto escolar piloto a través del cual se prevén sembrar 400 árboles al año, o como la creación de una red de pozos --ya se han construido 19-- que han sacado adelante gracias a un 'crowdfunding' a pequeña escala, a través del correo electrónico de la religiosa y de Twitter.