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Millones de católicos acudirán mañana a la Iglesia para la imposición de la ceniza, que marca el inicio de la Cuaresma

Millones de católicos en todo el mundo asistirán este miércoles a misa para recibir la imposición de la ceniza, símbolo que el sacerdote realiza sobre la frente de los fieles con las cenizas de las hojas de olivo recogidas durante el Domingo de Ramos del año anterior, con motivo del comienzo de la Cuaresma, es decir, los cuarenta días de penitencia.
Este símbolo, según el Directorio de la Piedad Popular de la Santa Sede, es propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica. Así, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios.
Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de "la actitud del corazón penitente" que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal.
Por ello, el documento del Vaticano indica que "se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto" que va acompañado de las palabras 'Polvo eres y en polvo te convertirás'.
También es una forma de preparar a los cristianos para la Cuaresma, un tiempo en el que los fieles están llamados a confesar sus pecados graves. La Iglesia también invita a realizar buenas obras, a ser solidarios con los que sufren y a renunciar "a lo superfluo y suntuoso".
Asimismo, durante la Cuaresma, la Iglesia católica prevé la práctica del ayuno, característica desde la antigüedad en este tiempo litúrgico, como "un ejercicio que libera voluntariamente de las necesidades de la vida terrena".
"A pesar de la secularización de la sociedad contemporánea, el pueblo cristiano advierte claramente que durante la Cuaresma hay que dirigir el espíritu hacia las realidades que son verdaderamente importantes; que hace falta un esfuerzo evangélico y una coherencia de vida", subraya el documento redactado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
En cualquier caso, la imposición de las cenizas no es un sacramento sino un 'sacramental', es decir, "signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia".
Los sacramentales, según puntualiza el Catecismo de la Iglesia Católica, comprenden siempre una oración, con frecuencia acompañada de un signo determinado, como la imposición de la mano, la señal de la cruz o la aspersión con agua bendita pero no confieren la gracia del Espíritu Santo como sí lo hacen los sacramentos. No obstante, preparan al cristiano, a través de la oración de la Iglesia y con la disposición del propio fiel, para recibir dicha gracia.