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Nuclenor reclama a Greenpeace 10.000 euros de pérdidas por su acción de protesta en la planta

La empresa Nuclenor, propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña, ha presentado un recurso en el que reclama 10.000 euros a Greenpeace por las "pérdidas" derivadas de la acción pacífica llevada a cabo por la organización el pasado 5 de marzo en la planta.
Según recordaron a Europa Press fuentes de Greenpeace, el pasado 5 de marzo activistas de la organización Greenpeace reclamaron a las puertas de la central nuclear su inmediato desmantelamiento y el juzgado consideró que la "acción pacífica" se tramitara como un juicio de faltas "pero Nuclenor ha presentado un recurso donde reclama 10.000 euros en concepto de pérdidas".
"Las cuentas de Nuclenor son un burla a la inteligencia. En el año 2009 decía ganar más de 1.500 millones de euros, en 2012 decía perder 153 y hace un mes, estando cerrada, decía que ganaba 22 millones", ha declarado responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace, Raquel Montón, quien ha aseverado que la central "no es rentable".
Ante ello, la organización ecologista ha formulado el recurso correspondiente y ha recordado que la central está cerrada, entre otros motivos, por problemas de seguridad. "Entre las condiciones que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) exige para su hipotética puesta en marcha está la inspección de la vasija, que permita descartar que Garoña puede tener defectos semejantes a los de la vasija de la central nuclear belga de Döel 3", han precisado las mismas fuentes antes de apostillar que, construidas por la misma empresa, la vasija belga paró al arrojar "resultados inesperados" con respecto a la resistencia mecánica del material.
Tras recordar que los reactores nucleares belgas Döel 3 y Tihange-2 permanecieron cerrados durante un año entre el verano de 2012 y el verano de 2013 y que en junio de 2013 y que los resultados de nuevas pruebas "parecen ser alarmantes", la organización ecologista ya ha solicitado información al Consejo de Seguridad Nuclear respecto a las medidas que los técnicos del CSN considera "apropiadas" para garantizar que la vasija de Garoña no sufre estos defectos.
"Garoña ha concluido su vida de diseño, su vida económica y su vida contable. Solo está viva políticamente pero hay serios problemas de seguridad que el Consejo de Seguridad Nuclear debería comunicar y atender con independencia, transparencia y rigor, porque ese es su trabajo y no otro", ha añadido Montón.