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Osoro hace un llamamiento para no condenar a los demás y para tener "un corazón sensible" ante el sufrimiento ajeno

El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, ha realizado un llamamiento en su carta semanal para no condenar a los demás y para que las personas seamos capaces de tener "un corazón sensible" ante el sufrimiento ajeno.
"Todos los hombres necesitamos no solamente sentir el latido de nuestro corazón, sino también hacer un trasplante y acoger el latido del Corazón de Jesús", afirma Osoro, quien hace alusión al encuentro de Jesús con la adúltera, a quien escribas y fariseos iban a lapidar, para mostrar que Él no condenó. "¡Cómo nos gusta condenar! ¿Por qué nos costará tanto salvar?", se pregunta el arzobispo de Madrid.
En un encuentro que tuvo Carlos Osoro el pasado lunes en la Fundación Padre Garralda, una mujer, "que durante muchos años tuvo una adicción al alcohol", le contó cómo salió de su situación "cuando su hija la miró con misericordia". "Hoy esta madre está agradecida a su hija por el amor que le mostró; allí ya comenzó la curación, y está feliz porque ha encontrado un lugar donde está recibiendo el cariño y el trato que necesitaba para salir de esta adicción", asegura Osoro.
En el mismo coloquio, otra mujer que estaba rehabilitándose de la droga le contó que ella había tenido en su vida "dos experiencias únicas de sentirse querida, abrazada y perdonada". Una, hasta los doce años, cuando su padre murió. Junto a él había sentido cariño, comprensión y aliento. Pero todo eso lo perdió a su muerte "y se vio arrastrada a vivir en la calle, metida de lleno en la droga y con todas las consecuencias que esto trae".
Monseñor Carlos Osoro asegura que la medicina que ha recibido esta mujer ha sido "el amor que habita en unos corazones, que abrazan y quieren, que dan la vida por ti". "Te hacen descubrir el rostro de un Dios que te recupera no juzgándote por las cosas gordas que hiciste, sino dándote el abrazo de quien no te reprocha la fragilidad y las heridas que tienes, curándolas con la medicina de la misericordia", añade.
"Convertirse a Cristo quiere decir recibir un corazón sensible ante la pasión y el sufrimiento de los demás y responder a estas situaciones como lo hace el Señor, con un corazón lleno de misericordia", concluye Osoro en su misiva.