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El Papa critica los celos destructivos porque provocan divisiones y fracturas en la Iglesia

El Papa ha criticado el poder de destrucción de los celos y la envidia porque son la causa de "divisiones y fracturas en la Iglesia", durante la audiencia general de este miércoles antes miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.
Francisco ha lamentado que "en las comunidades cristianas y también en los barrios" se hable mal de los demás, haya envidias y celos porque estos sentimientos son "el comienzo de las guerras, que empiezan en el corazón, no en el campo de batalla". "Las envidias crecen y llenan el corazón; un corazón celoso nunca es feliz", ha exclamado.
De este modo, ha arremetido contra la división y las fracturas en la Iglesia, en las comunidades cristianas y en cualquier reunión de personas que son provocadas por la envidia, los celos, y los chismes. Por ello, ha llamado a apreciar lo bueno que le suceda a los demás y decir "gracias, Señor, por lo que le has dado esto a esa persona".
"El corazón que sabe decir gracias es un corazón noble que está contento. ¿Nosotros sabemos decir gracias, siempre? A veces, la envidia nos frena", ha comentado.
Además, ha advertido de que nadie se debe considerar superior a los demás. "Sentirse superior es algo feo. Cuando te viene esto: acuérdate de tus pecados, esos que nadie sabe cuáles son", ha pedido a los fieles.
Durante los saludos, el pontífice ha recordado que este miércoles se celebra por primera vez San Juan Pablo II, un papa que pidió que se abrieran las puertas a Cristo. "Hago un llamamiento a que ninguna familia ninguna familia esté sin trabajo", ha exclamado.
En su catequesis, ha explicado en qué sentido la Iglesia conforma un cuerpo y ha aconsejado a los presentes en varias ocasiones releer en casa el capítulo 37 del libro de Ezequiel.
El Papa ha apuntado que "la Iglesia es una obra maestra del Espíritu Santo que hace de todos un cuerpo solo edificado en el amor". Por eso, ha subrayado que "la Iglesia es el cuerpo de Cristo" y que esto "no es solo un dicho, es real". Finalmente, ha explicado que "el sacramento del bautismo constituye un renacimiento que regenera en Cristo y une las personas".