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El Papa pide a los jueces no practicar una justicia "legalista y en abstracto" sino adaptada a las necesidades reales

El Papa Francisco ha invitado a los jueces del Tribunal de la Rota Romana a "dejar a un lado los puntos de vista personales" y a no practicar la justicia "legalista y en abstracto" sino adaptándola a las necesidades de la realidad concreta, en su primer discurso a este Tribunal que ha pronunciado este viernes en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, con motivo de la inauguración del año judicial.
Francisco ha trazado así un perfil del juez eclesiástico, abordando tres puntos de vista que se complementan y son indisolubles: perfil humano, judicial y pastoral.
En este sentido, ha explicado que al juez eclesiástico se le pide "serenidad al juzgar y que deje a un lado los puntos de vista personales"; que no practique la justicia "legalista y en abstracto, sino que se adapte a las necesidades de realidad"; y que no quede "satisfecho con un conocimiento superficial de la realidad" sino que "profundice" en la situación de las personas que aguardan el juicio.
Sobre el aspecto judicial, el Papa ha resaltado la "pericia en el derecho, la objetividad del juicio y la imperturbable e imparcial equidistancia", como cualidades del juez. Asimismo ha manifestado la necesidad de "tutelar al verdad, en el respeto a la ley, sin traicionar la delicadeza y humanidad propia del pastor de almas".
La tercera dimensión a la que se ha referido el Papa es el aspecto pastoral. "Al juez se le pide genuino espíritu de servicio", ha explicado el Pontífice, para esclarecer que los jueces eclesiásticos están "llamados a tratar y juzgar imitando al buen pastor que cuida a la oveja herida".
En cualquier caso, ha precisado que "la dimensión jurídica y la dimensión pastoral del ministerio eclesiástico no están en contraposición, porque ambas concurren a la realización de la finalidad y la unidad de acción de la propia iglesia".
Así, el Papa ha recalcado que "la actividad judicial eclesiástica, que se configura como servicio a la verdad en la justicia, tiene una connotación profundamente pastoral, porque pretende perseguir el bien de los fieles y edificar la comunidad cristiana".
Ante varios oficiales, jueces y abogados del Tribunal eclesiástico, Francisco ha explicado que "el oficio judicial es una verdadera diaconía, es decir un servicio al Pueblo de Dios". En esta línea, les ha asegurado que, con su trabajo, ofrecen "una competente contribución al afrontar temáticas pastorales".