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Con cinco años se pierde en una excursión familiar y se dan cuenta al llegar a casa

Sobre las nueve de la noche de ayer saltaban todas las alarmas. Un cartel ponía sobre aviso a los vecinos de Pelayos de la Presa, en Madrid. Carlos, con apenas seis años, iba con sus padres y un grupo de amigos. Mientras se paraban para hacerse una foto, el niño se despistó y se alejó del camino. A partir de ahí, casi 12 angustiosas horas de búsqueda. Lo intentaron con drones, cámaras térmicas y perros, pero Carlos no aparecía. Se le perdió la pista en una zona boscosa y de gran extensión.

El mayor miedo era que pudiera haber caído en alguno de los pozos cercanos. Al amanecer llegó el helicoptero,  Carlos lo escuchó y salió de
los matorrales donde llevaba agazapado toda la noche. Apareció sano, aunque con una ligera hipotermia.. Sus primeros deseos fueron fáciles de cumplir, pidió un colacao caliente y que le guardasen el secreto, por si se preocupaba su abuela.