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Piden 24 años de cárcel a una mujer rumana por obligar a prostituirse a compatriotas

Una mujer de nacionalidad rumana se enfrenta a 24 años de prisión acusada de engañar a compatriotas suyas con falsos empleos en limpieza o hostelería para que viajaran a España y una vez en el país, obligarlas a prostituirse, según el informe de la Fiscalía, quien solicita además el pago de varias multas por valor total de 51.600 euros y de una indemnización de 4.000 euros a cada una de las tres víctimas.
La acusada está imputada de tres delitos de determinación coactiva al ejercicio de la prostitución en concurso con otros contra el derecho de los trabajadores y dos de quebrantamiento de condena, al llamar por teléfono a dos de las víctimas cuando tenía prohibido comunicarse con ellas. El juicio tendrá lugar el próximo día 26, a las 12.30 horas, en el Penal 2 de Gijón.
De acuerdo al relato de hechos, la imputada, actualmente ingresada en Villabona, venía actuando así en Gijón durante al menos el año 2008 en connivencia con otras personas, algunas que no han podido ser identificadas, otras ya condenadas por este delito y otras en paradero desconocido.
Una de las víctimas era una joven de 19 años, también de nacionalidad rumana, que llegó en enero de 2008 a Gijón y a la que se obligó a prostituirse en un club de alterne de la ciudad, hasta primeros de mayo de ese año. Durante ese tiempo, la acusada llegó a agredirla en el trabajo y en casa y la sometió a un continuo control, además de obligarle a entregarle todo el dinero que obtenía.
A otra de las víctimas, la engañó con un falso empleo en una bocatería para una vez en España, trasladarla a otro club de alterne y decirle que debía abonarle 1.200 euros, pese a que el viaje lo había pagado ella misma.
Cuando esta le dijo a la imputada que quería regresar a su país, la acusada la agarró por el cuello y le propinó varias bofetadas, al tiempo que le manifestó que debía seguir trabajando para ella porque le debía dinero. Posteriormente, fue vendida por la procesada a otro compatriota por 1.500 euros y trasladada a ejercer la prostitución en otro club de alterne.
En otra ocasión, trajo a otra mujer a España, con el mismo procedimiento, y la obligó a prostituirse, llegando a agredirla si no sacaba suficiente dinero. La acusada llegó incluso a contactar con la familia de la víctima en Rumanía.
Según la Fiscalía, la imputada infundía temor a las mujeres, tanto por intimidaciones como por agresiones verbales y físicas, cuando no conseguían suficiente dinero, al tiempo que les advertía de que sus familias en Rumanía pagarían las consecuencias si desobedecían o se negaban a pagar lo que según ella les adeudaba.