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Pierde casi cien kilos en un año

Rosa María Lago se sometió hace un año a una operación de reducción de estómago. Desde entonces, ha conseguido adelgazar casi cien kilos, de los 180 que pesaba a los 83 que, orgullosa, luce ahora. Tal ha sido la metamorfosis que ni ella misma se reconoce en el espejo. Ahora, dice, puede vivir y respirar como una persona cualquiera.
Después de un solo año y con cien kilos menos, a Rosa no le cuesta ver sus fotografías, pero sí reconocerse a sí misma en las imágenes. “Veo los vídeos y pienso que no soy yo”, explica.
La operación de reducción de estómago le ha cambiado la vida, aunque ella insiste e que se la ha devuelto, porque con 180 kilos aquello no era vida, asegura.
“No podía ir, por reparo, a una cafetería a tomar un café”, dice Rosa. “Para levantarme de las sillas tenía que anclarme en los lados, porque sino marchaba con la silla pegada al culo”, cuenta.
Ahora puede comer de todo, aunque tiene el estómago tan pequeño que enseguida se sacia.
En los espejos se sigue sorprendiendo. Recuerda que se operó por salud, pero la intervención le ha aportado mucho más que una vida saludable.
“Me siento libre como un pájaro cuando lo sueltan de la jaula”, afirma. La jaula era su propio cuerpo. Ahora, con 83 kilos, disfruta de él lejos del hospital y de la máquina de oxígeno. IM