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Reig Plà asegura que "nunca" ha querido ofender a nadie pero aclara que las acciones erradas deben ser "desenmascaradas"

El obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plà, ha indicado que "nunca" ha tenido "la intención de ofender a nadie" en una carta en la que agradece las muestras de apoyo que ha recibido estos últimos días, después de que la asociación 'Tren de la Libertad' pusiera una querella contra él y de que PSOE, IU y UPyD aprobaran en el Ayuntamiento de Alcalá una moción por la que pedían al Papa que le destituyera.
"Nunca he tenido intención de ofender a nadie; a todos respeto y acojo de corazón; de hecho procuro poner toda mi persona al servicio de la evangelización y de la promoción --para los que sufren por diversas razones-- de 'hospitales de campaña'", subraya para destacar, entre otros proyectos, las Casas-Cuna, los Centros de Orientación Familiar o los "itinerarios de libertad y esperanza para personas con AMS (Atracción hacia el mismo sexo).
Concretamente, la misiva está dirigida a obispos de España, Hispanoamérica y Europa, sacerdotes, familias, laicos, instituciones eclesiásticas y civiles, a "muchos" medios de comunicación e incluso a "algunos" políticos, que le han asegurado su "cercanía espiritual y apoyo".
En cualquier caso, Reig Plà considera que, si bien las personas merecen "amor, respeto, misericordia y acogida", cuando transmiten ideas, palabras, tienen inclinaciones o realizan acciones "erradas", estas deben ser "desenmascaradas con claridad meridiana" porque "Satanás es el rey de la confusión y de la ambigüedad".
Reig Plà aclara que la misión que le ha confiado la Iglesia es "anunciar la verdad" contenida en las Sagradas Escrituras, en el Catecismo de la Iglesia Católica y en el resto del Magisterio de la Iglesia y, por lo tanto, apunta que "está en juego la salvación de las almas", también de la suya propia.
Por ello, recuerda a las "víctimas del aborto --los niños no nacidos, las madres que por acción u omisión son empujadas al aborto, las familias"-- y se dirige a quienes no comparten el Magisterio de la Iglesia ni "lo que la recta razón reconoce" para advertirles de que "no es lícito matar inocentes y, por lo tanto, tampoco a los hijos en el seno materno".
"El aborto es un crimen abominable (Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 51), ciertamente un continuo holocausto de vidas humanas inocentes (San Juan Pablo II, 29-12-1997)", añade.
Además, cita al Papa Francisco para subrayar que "el modelo cristiano de familia debe proponerse y vivirse sin ambigüedad, rechazando sin ambigüedad lo que es contrario" a la fe.