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Rouco dice que el Domund es una jornada "llena de gracia y alegría" y pide a la Almudena que cuide de los misioneros

El Cardenal Antonio Mª Rouco Varela, Arzobispo Emérito de Madrid Administrador Apostólico, ha hecho publica una carta en la que afirma que el Domund, que se celebra el 19 de octubre, es una jornada "llena de gracia y alegría", y ha pedido a la Virgen de la Almudena que cuide de los misioneros.
En la misiva remitida por la Archidiócesis de Madrid, Rouco Varela explica que el Domund es una "jornada que el Santo Padre no ha dudado de calificar como una gran celebración de gracia y de alegría" y expone que es una jornada de gracia porque "es el reconocimiento del don de Dios, el Espíritu Santo que llena los corazones de todos los que han oído la voz del Señor que les invita a ser sus testigos en un mundo que pareciera que cada día está más lejos de Dios".
Explica que es una jornada de alegría porque "es a Cristo a quien los misioneros llevan en su corazón con el fin de darlo a conocer entre los que están más lejos de su amor".
"La misión, la actividad apostólica de la Iglesia universal, es un don de Dios que nos recuerda continuamente que el Señor no deja de bendecirnos a nosotros con la fe, y de darnos la posibilidad de transmitirla a quienes el mismo Dios ha puesto junto a nosotros", asegura.
El Cardenal afirma que los misioneros "han sido elegidos por Dios para llevar la alegría de la fe en Cristo a aquellos que viven sin conocerle y amarle" y expone que "esa gracia se origina con el Bautismo". Por eso, considera "muy oportuno" el lema de este año, 'Renace la alegría', ya que "el que conoce a Cristo y nace con ese nacimiento del agua y Espíritu nace para la alegría de la salvación".
Para el Cardenal, "la mayor tristeza que se puede dar en una persona es el desconocimiento del amor de Dios", ya que "cuando el hombre ignora que Dios le ama, que ha sido bendecido por Dios y que sus preocupaciones y proyectos no son indiferentes al plan salvador de Dios, se hace difícil vivir con esperanza, mantener el deseo de hacer las cosas bien y de mantener la alegría".
"Sólo la presencia de Dios, la seguridad que infunde en el corazón del que le sigue y la visión que su conocimiento nos da de nuestro caminar por esta tierra es capaz de hacemos vivir con ilusión cada día, de trascender nuestras angustias y dilemas, de encontrar un sentido profundo y real a lo que vivimos en cada momento", apunta.
Rouco Varela reconoce que "los misioneros ayudan a que el hombre se encuentre con Dios y a que Dios encuentre corazones preparados para recibirlos en su amor", por eso cree que en la Jornada del Domund los cristianos madrileños se alegran "del bien que siembran en tantas vidas".
"Nos alegra descubrir que gracias a ellos nuestra familia de fe aumenta cada año y se extiende por nuevas tierras, donde sin ellos, el amor de Dios no estaría presente", remarca.
La jornada del Domund, afirma, "es una grata necesidad del corazón", y da gracias a Dios por las vocaciones misioneras que año tras año surgen en las comunidades cristianas.
"¡150 misioneros españoles salen cada curso enviados por la Iglesia a llevar la alegría del Evangelio! Su ejemplo nos anima a nosotros a convertimos en apóstoles del Señor en nuestros ambientes; vivir con alegría nuestra fe, sabiendo que la victoria está de lado de los que aman al Señor, y contagiar a los que nos observan de esta alegría buena que llena nuestro corazón. Sin obviar las dificultades ni esconder los problemas, pero iluminando la oscuridad con la luz de la fe y de la caridad", exclama el Cardenal.
Así, invita a "mostrar la comunión, la unión en Cristo de todos los bautizados" y apunta que esa comunión "no puede dejar de vivirse también con aquellos diocesanos que viven lejos pero que trabajan en la evangelización de los pueblos". "En esa comunión tienen que estar también presentes nuestros misioneros. Ellos son, sin duda, parte de nuestra inquietud y solicitud", remarca.
Por último, da gracias a Dios "por la gracia que es para todos la vida de los misioneros" y concluye pidiendo a la Virgen de la Almudena que cuide de los misioneros y ayude a que todo el pueblo cristiano de Madrid no pierda nunca el espíritu apostólico y misionero.