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El sacrificio de Excálibur se prolongó durante doce horas

El sacrificio de Excálibur se prolongó durante doce horas y tan largo lapso de tiempo se debió entre otras cosas a que ningún cerrajero se prestaba para abrir la puerta de la casa. Tenían miedo al contagio, como les ocurría a algunos policías y bomberos. Una vez que se abrió la puerta, se colocaron mamparas para evitar cualquier roce con el perro al que sacrificaron con dardos anestésicos. Después, el animal debía ser incinerado en el centro VISAVET de la Universidad Complutense, pero el rector, de pronto, revocó el permiso y no había lugar donde llevar a cabo la incineración y no fue hasta las siete de la tarde cuando Excálibur fue llevado a una incineradora en Paracuellos del Jarama. Complicado fue también encontrar un lugar donde desinfectar la furgoneta. La limpieza se hizo a las nueve y media de la noche en una base del SUMA en Getafe.