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Slow Food: el placer de comer

Italia y comida son dos términos que vinculamos directamente. Italia y pizza, por ejemplo. Pero harto de que se asociaran las pizzas y los espaguetis con una comida rápida, Carlo Petrini, amante del buen comer, fundó en 1986 la asociación Slow Food, internacionalizada desde 1989, y en la que ya están inscritos 83.000 personas.
Pero esta Asociación también aboga por un adecuado proceso productivo: reconocer la variedad de los lugares de producción y de los artificios, respetar el ritmo de las estaciones y del convite, y, en definitiva, comer de manera responsable defendiendo la biodiversidad agroalimentaria.
España ha demostrado que le gusta comer bien, lo avalan años de rica cultura gastronómica. Y si no, que se lo digan a Santi Santamaría y a sus fieles escuderos de estos últimos días. Slow Food consiste principalmente en disfrutar comiendo: asociar placer y alimento. ¿Y cómo? Desde la asociación proponen disfrutar de la diversidad de las recetas y de los sabores, eso para empezar.
Una de sus propuestas es sustituir los edulcorantes por la , un arbusto originario de Paraguay y Brasil que endulza 30 veces más que el azúcar. Aunque aún en Europa no está legalizada. estevia
"Slow Food sabe valorar las diferencias culturales de las diferentes cocinas", ha comentado Petrini. Se trata de recuperar sabores, salud y gastronomía rural. El Fast Food no es comida sana pero tiene muchos seguidores, el Slow Food apuesta por la comida sana, y cada vez, tiene más seguidores. PGD