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Sobrevivir a una secta diabólica

Buscaba un sanador a sus problemas personales y se encontró con el diablo en persona. Un diagnóstico satánico fue su carta de bienvenida. Una mujer cuenta cómo fue su experiencia dentro de una comunidad diabólica.
"El diagnóstico que me dieron era que tenía un muerto dentro del cuerpo y me estaba comiendo. Me quedaba poco tiempo de vida". Así narra Carmen -nombre ficticio- sus primeras horas dentro de una secta satánica.
Desde este momento su vida se convirtió en un verdadero infierno. Asegura que la drogaban constantemente y pasaba días enteros encerrada en un chalet donde presenció actos satánicos y numerosos sacrificios de animales. Gallos, cabras, palomas... Todo ser vivo servía para los rezos diabólicos.
Viviían bajo la amenaza de un castigo diabólico. Junto a ella, cientos de personas. "Siempre amenazan en ir a por tu familia antes que a por uno mismo" puntualiza Carmen.
Esta mujer fue estafada con 40.000 euros pero la secta quería más: "Satán lo que quiere es dinero; todo estaba relacionado con el dinero para poder curarse".
A día de hoy, Carmen ha conseguido rehacer su vida lejos de las presiones de la secta diabólica.