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La familia de Sonia Iglesias espera que se mantenga el caso abierto en el cuarto aniversario de su desaparición

Una manifestación en Pontevedra el día 22 volverá a reivindicar que "Sonia somos todos" para intentar que el caso se mantenga vivo
La familia de Sonia Iglesias afronta el cuarto aniversario de la desaparición de esta mujer pontevedresa con la expectativa de que los recursos presentados, tanto por ellos como por la Fiscalía, contra el sobreseimiento provisional de la causa contra quien es el padre de su hijo y único imputado en este caso permita revocar el archivo y mantener el caso abierto.
Este lunes se cumplirá el cuarto aniversario de la desaparición de Sonia Iglesias, cuyo rastro se perdió en la calle Arzobispo Malvar, después de acudir a un establecimiento de reparación de calzado.
Su familia ha organizado una nueva manifestación el próximo 22 de agosto, que partirá de la Praza da Ferrería a las 21,30 horas. "Todos somos Sonia" es el lema de la pancarta tras la que se han situado sus padres, su hermana, su cuñado y otros allegados desde que comenzó la investigación para obtener alguna pista de su paradero.
La decisión de archivar la imputación contra Julio Araújo ha sido recurrida por su familia y por la Fiscalía, que además ha solicitado que se le someta al test neurofisiológico P300, que por el momento en España solo se ha realizado a dos personas relacionadas con la desaparición de Pilar Cebrián y el asesinato de Marta del Castillo.
Este último auto judicial ha dejado "impactados" a los familiares directos de Sonia Iglesias, que han decidido iniciar los trámites para solicitar su "declaración de ausencia", pese a tratarse de una medida "dolorosa" que habían ido posponiendo en el tiempo, ha explicado a Europa Press su hermana, Mari Carmen Iglesias.
La familia también ha vuelto a contemplar la posibilidad de solicitar la custodia del hijo de Sonia Iglesias y Julio Araújo, que en octubre cumplirá 13 años. Si no han adoptado antes esta medida ha sido, según Mari Carmen Iglesias, por "miedo" a su padre. "Si no está conmigo, con ellos tampoco", afirma la hermana de la mujer desaparecida sobre unas supuestas palabras que habría pronunciado Araújo en relación a los abuelos del menor.
"Creemos y seguimos creyendo que sabe más de lo que dice", ha insistido Mari Carmen Iglesias sobre Araújo, en relación a las circunstancias que han motivado que su hermana no acudiese a su puesto de trabajo en una céntrica tienda de moda en Pontevedra, hace ya cuatro años.
INVESTIGACIÓN
Este caso inicialmente y bajo secreto de sumario, fue desarrollado por agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violencia de Pontevedra, en colaboración con la Brigada de Homicidios y Desaparecidos de Madrid.
Cientos de pontevedreses participaron en las batidas que, durante las primeras semanas, se organizaron en los alrededores de Pontevedra, con supervisión de Policía Nacional, Policía Autonómica, Guardia Civil, Policía Local de Pontevedra y Protección Civil. Ninguno de los numerosos operativos de búsqueda realizados --desde la Xunqueira de Alba al Lago Castiñeiras, pasando por el río Lérez y el embalse de O Pontillón, con buzos del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Nacional-- llegó a arrojar datos útiles.
El principal objeto hallado el mismo día de su desaparición fue su cartera, que apareció en el entorno del poblado de O Vao. Su carnet de conducir, que estaba caducado, se encontró cinco meses después debajo de un coche en el barrio de Campo da Torre, donde Sonia Iglesias residía con su pareja y el hijo de ambos.
En su ansia por evitar que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado bajasen la guardia, su familia llegó a requerir la ayuda de los representantes políticos. Así, fueron recibidos por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y solicitaron un encuentro con el entonces presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, que no llegó a producirse.
Nada ha cambiado desde que, cuando se cumplieron 50 días de la desaparición de Sonia Iglesias --coincidiendo con su 38 cumpleaños--, su hermana Mari Carmen Iglesias afirmó que "lo peor sería que no apareciese y nunca más se supiera nada". Su familia siempre ha mantenido que su desaparición no ha sido voluntaria y que "alguien de su entorno más cercano la ha hecho desaparecer".
ÚNICO IMPUTADO
Las sospechas se han centrado en su compañero sentimental, Julio Araújo, que fue imputado un mes antes de cumplirse el segundo aniversario de su ausencia. Los investigadores habían apreciado contradicciones en los interrogatorios pero --tanto ante el juez, como la Fiscalía y la acusación particular representada por la familia de la mujer-- Araújo ha defendido su inocencia y una coartada, según la cual él no se encontraba con ella cuando desapareció.
Al tercer año, el caso experimentó un nuevo giro con el levantamiento del secreto de sumario y la decisión de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra de que el juzgado especializado en Violencia sobre la Mujer asumiese la tramitación que inicialmente había recaído en el Juzgado de Instrucción número 2. Los familiares de Sonia Iglesias valoraron este hecho como "positivo", con la esperanza de que las diligencias abiertas siguiesen su curso o incluso llegasen a "abrir nuevas diligencias", había señalado su hermana.
POSIBLE SEPARACIÓN
Del contenido del sumario se supo entonces que unos meses antes del 18 de agosto de 2010, Sonia Iglesias se había reunido en Pontevedra con una representante de la Asociación de Mujeres Maltratadas Luz para asesorarse sobre las gestiones necesarias ante una posible separación de su pareja; una intención de la que sus allegados tenían conocimiento y que conllevaba que su compañero sentimental abandonase la vivienda donde convivían, pero que se truncó con su desaparición.
La relación de los padres y la hermana de la desaparecida con Julio Araújo ha estado marcada por las diferencias y las "amenazas" de las que Araújo ha sido acusado: "No creemos que sea el mejor ejemplo para mi sobrino", ha asegurado Mari Carmen Iglesias sobre quien ha sido el único imputado durante los últimos dos años.
SIN PRUEBAS
Precisamente, la falta de pruebas ha motivado que la titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Pontevedra firmase este mismo mes, cuando se cumple el cuarto aniversario del caso, el archivo provisional de la causa contra la pareja de Sonia Iglesias.
Además, el visionado de las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad el día de su desaparición no han aportado información relevante.
Otro revés al que se ha enfrentado su familia a principios de 2014 ha sido la negativa del Juzgado de Instrucción número 3 de Pontevedra --ratificada luego por la Audiencia Provincial-- de utilizar un georradar en el Monte Castrove para localizar posibles restos de la mujer.