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Aprender de los errores salva vidas

El vídeo 'Errores' (Mistakes', en inglés) de los responsables de Tráfico de Nueva Zelanda está conmocionando no solo al país austral sino a gran parte de las redes sociales. La campaña intenta sensibilizar a los conductores de que la mejor forma de evitar los errores que todos cometemos al volante es respetando las normas. Para ello da unos segundos de tiempo muerto antes de un mortal accidente a dos conductores y al hijo de uno de ellos para que dialoguen sobre los fallos que han cometido y se preparen para el fatal desenlace.

En el cruce de una solitaria carretera a plena luz del día coinciden dos vehículos. Sus conductores van a cometer dos errores que les costarán la vida. Uno de ellos incluso viaja acompañado de su hijo. 
Avanzado por la recta y a más de cien kilómetros por hora, el primer coche supera con creces el límite de velocidad de la vía. El segundo ha llegado a la intersección con esta recta y apenas se detiene para comprobar si viene otro vehículo en ambos sentidos y se incorpora a ella. Es el momento del accidente.
'Errores' nos habla de ese preciso instante en el que todos nos equivocamos. Unos corriendo más de lo debido y otros incorporándonos sin tomar las precauciones debidas.
La campaña nos pide que velemos no solo por nuestros errores sino también por los errores de los demás. En este anuncio, Tráfico de Nueva Zelanda nos pide en concreto que vayamos "más despacio".
Diálogo de los conductores
Volviendo al momento del accidente, el vídeo detiene el tiempo en los instantes previos al choque y da la oportunidad a los conductores de explicarse.
El que se incorpora imprudentemente reconoce que no miró lo suficiente antes de hacerlo y el otro conductor le replica que apareció de la nada y que no le dio tiempo a verlo.
Aunque también reconoce que iba demasiado rápido solo puede pedir perdón por el error de su exceso ante la insistencia del accidente por producirse.
La campaña conmueve especialmente porque la vida inocente del hijo de uno de ellos será victima de sus errores. Y aunque implore por ella, nada podrá evitar el fatal desenlace.
Acabados esos segundos de gracia, los fallos de los dos conductores dan paso a la tragedia y el accidente deviene en un brutal choque con el que los responsables de Tráfico neozelandeses nos recuerdan que siempre hay "otras personas que cometen errores" en la carretera, por lo que nos piden prudencia al volante e ir "más despacio".