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La UE fracasa en proteger a los refugiados que rescata en el mar y quedan "atrapados en Sicilia", según un informe

La Unión Europea fracas a la hora de defender los principios de dignidad humana, hospitalidad y justicia y no responde a las necesidades de quienes buscando protección internacional, se juegan la vida en el Mediterráneo, pues si son rescatados, acaban "atrapados en Sicilia".
Lo ha denunciado este martes el Servicio Jesuíta a Refugiados (SJR) en un informe titulado 'Rescatados ¿y luego qué?' y presentado en el Parlamento Europeo para poner de manifiesto que frente a los 1.820 millones de euros que la UE se gastó en fronteras entre 2007 y 2013, la partida para apoyar los procecimientos de asilo se quedó en 700.
"Las garantías de unas normas básicas de asilo y acogida, previstas en el tan publicitado Sistema Europeo Común de Asilo, siguen siendo una excepción", denuncia el informe, que exige "mayor solidaridad intraeuropea para financiar unos mínimos servicios básicos de recepción y los procedimientos de asilo, así como las operaciones de búsqueda y rescate".
El trabajo del JSR llega un año después de que más de 400 personas se ahogaran frente a las costas de Lampedusa. En este tiempo, el operativo italiano de búsqueda y rescate, Mare Nostrum, ha salvado más de 140.000 vidas, pero según el informe, "no se ha hecho lo suficiente para satisfacer las necesidades básicas de los solicitantes de asilo en Europa, ni por parte de Italia ni por parte de sus colegas de la UE".
"Estamos salvando a gente en el mar porque es lo que hay que hacer. Entonces, ¿por qué castigarlos por solicitar asilo? No tiene sentido. La UE no está cumpliendo con sus propias normas sobre libertad y derechos humanos", denuncia el máximo responsable de políticas del JRS Europa, Stefan Kessler.
Lo dicen también personas que han huído de conflictos y persecuciones en países como Afganistán, Pakistán o Nigeria y cuyos testimonios han sido recogidos en el informe. Se sienten "totalmente excluidos de la vida italiana y sujetos a largos y complejos procedimientos administrativos" que nada tienen que ver con el sistema de protección que se supone brinda la sociedad europea.
Uno de ellos es Marcel, residente del Centro de Acogida de Solicitantes de Asilo (CARA) de Mineo, en pleno campo siciliano, donde convive con otras 4.000 personas en su misma situación. "Vinimos aquí para tener libertad, no hemos venido aquí para encontrarnos con más problemas, para vivir encerrados en un lugar aislado donde no sabemos nada, porque este lugar está... prácticamente en un bosque", lamenta.
Kofi, cuya esposa y dos hijos se ahogaron intentando reunirse con él en Europa, apunta más información sobre sus condiciones de vida en Italia, tan duras que se arriesgó a viajar de forma clandestina a Suiza. Fue detenido y devuelto a Italia. "Me dolían los huesos. Todavía tengo dolores de espalda de dormir en la calle. Dormí sobre un cartón sin mantas ni sábanas", cuenta este hombre.
"Simplemente escuchando a los inmigrantes, personas que lo han sacrificado todo para ponerse a salvo, se ve que las políticas nacionales y europeas no han conseguido respetar su dignidad, crear oportunidades de empleo o ayudar a su integración en las comunidades locales", explica el director del JRS Europa, Michael Schöpf SJ.
En su opinión, el informe "debería ser una llamada de atención a todo aquel que lo lea". "No podemos simplemente centrarnos en la seguridad fronteriza. Tenemos la obligación internacional de desarrollar sistemas de asilo justos y eficaces en Europa que protejan realmente a la gente y le ayuden a reconstruir su vida", asegura.