Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Varón de 17 años y nivel cultural alto, perfil del joven maltratador familiar

Algunos internos en el Centro Regional de Menores Zambrana de la Junta de Castilla y León, uno de los tres de titularidad pública en España, para menores infractores. EFE/Archivotelecinco.es
El perfil del menor maltratador en el ámbito intrafamiliar es el de un varón de 17 años con un nivel cultural alto y sin delitos previos, aunque los primeros indicios de conducta violenta empiezan a partir de los 12 años.
Así lo explicó a Efe Ángela Matallanos, psicóloga del Centro de Menores "El Laurel", de Guadarrama (Madrid), el único de España especializado en el maltrato familiar por parte de menores y donde en estos momentos hay internados 44, de los que un tercio son mujeres.
En un taller del curso de verano de la Universidad de Almería, "Tendencias actuales y debates en intervención con menores infractores", Matallanos apuntó que en el 70% de los casos los menores tienen entre 16 y 17 años, y mayoritariamente son varones, aunque los casos de mujeres también son significativos.
También destacó que hay una alta incidencia de menores adoptados acusados de delitos de maltrato intrafamiliar.
Según la psicóloga, el consumo de sustancias tóxicas es ligero aunque "destaca el consumo en solitario, sobretodo en cannabis".
Las primeras evidencias comienzan a aparecer a los 12 ó 13 años, coincidiendo con el inicio de la adolescencia, momento en el que empiezan a surgir "síntomas llamativos" y "una escalada en el maltrato, con insultos o el incumplimiento de los límites de los horarios", explicó Matallanos.
En cuanto a los padres, suelen ser "muy autoritarios o, por el contrario, muy permisivos, e incluso mezclan ambos extremos", por lo que se produce una "incoherencia" en la educación del menor.
Los chicos sienten que "no hay acompañamiento afectivo", que "se les deja de lado" en situaciones familiares como un fallecimiento "porque los padres piensan que no lo van a entender o porque creen que son muy pequeños" y esto "les hace sentir muy solos".