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Victoria de Suecia y Daniel Westling se dan el "sí, quiero"

La fiesta de la boda entre la princesa heredera Victoria de Suecia y su prometido, el empresario sueco Daniel Westling, se prolongó hasta altas horas de la madrugada en el Palacio Real de Estocolmo. Tras la ceremonia religiosa que se celebró en la catedral de San Nicolás, los novios se trasladaron al Palacio, donde saludaron desde el balcón. Posteriormente, se celebró el banquete nupcial que culminó con el tradicional baile de los novios. Representates de todas las casas reales acudieron al enlace real, entre ellos la familia real española, a excepción del Rey.
El arzobispo Anders Wejryd, cabeza de la Iglesia Luterana sueca, fue el encargado de oficiar la ceremonia, que duró alrededor de una hora y a la que asistieron 1.200 invitados, entre miembros de la realeza europea, familiares y amigos de los novios, autoridades y representantes del mundo empresarial y de la cultura de Suecia.
Victoria lució un vestido blanco perla de terciopelo de manga corta diseñado por el sueco Pär Engsheden, y la tiara y el velo que llevó su madre, la reina Silvia, en su boda en 1976.
Victoria modificó parcialmente su deseo inicial de que fuera su padre, el rey Carlos XVI Gustavo, quien la acompañara al altar, ante la polémica desatada en Suecia por el carácter foráneo de esa costumbre y su corte machista, según sus críticos.
El rey la acompañó durante la mitad del trayecto, y allí la recogió Daniel para completar el recorrido. Victoria se mostró sonriente toda la ceremonia, aunque al igual que Daniel, derramó lágrimas cuando fueron declarados marido y mujer por el arzobispo Anders Wejryd, cabeza de la Iglesia luterana sueca, que ofició la ceremonia acompañado por otros tres pastores.
Wejryd hizo reír a Daniel, de 36 años y 4 mayor que Victoria, al llamarle por primera vez príncipe, título adquirido al casarse con la heredera de la Corona, además del de duque de Västergötland y caballero de la orden de Serafín, la mayor distinción sueca.
Durante la ceremonia, la Real Filarmónica mezcló música tradicional y moderna, incluido un tema expresamente compuesto por el ex miembro del cuarteto sueco Abba Benny Andersson.A la salida de la boda no se lanzaron ni confeti ni globos, ni hubo fuegos artificiales, por deseo de los novios.
Paseo por Estocolmo
Tras el beso de rigor a la salida del templo a petición del público, Victoria y Daniel se montaron en su carroza, y acompañados por un cortejo de ochenta caballos, hicieron un recorrido de casi 7 kilómetros por el centro de Estocolmo, en cuyas calles recibieron el calor de medio millón de suecos, según la Policía.
A ambos lados de la calzada, más de 6.000 soldados desfilaron en honor de los novios, mientras unos 2.500 policías velaban por la seguridad, aunque no se registraron incidentes.
Los príncipes se embarcaron luego en la barcaza Vasaorden para hacer la última parte del trayecto hasta el Palacio Real.
En las escaleras del palacio los esperaban los invitados al banquete, y detrás de las vallas, miles de suecos y turistas que estallaron en júbilo al llegar la pareja, homenajeada por un coro.
Desde un palco, Victoria dio las gracias al pueblo sueco "por haberme dado un príncipe" y por su presencia en los festejos de "el día más grande de nuestras vidas".
El banquete
Carlos XVI Gustavo abrió la cena con un brindis, y en un discurso posterior, dijo que para él y la reina había sido "evidente" apoyar la elección del marido que quería Victoria y les deseó felicidad, fundiéndose luego en un abrazo con su emocionada hija.
El monarca sueco quiso tener un detalle con su esposa, recordando que también era su aniversario y entregándole una rosa.
En su turno, Daniel Westling, que agradeció a los reyes su ayuda para poder transformarse en un príncipe, prometió a su "gran amor", que luego no pudo contener las lágrimas, hacerla feliz el resto de sus vidas y le reiteró dos veces que la quería antes de besarla.
La cena consistió de un menú ligero, influenciado por la gastronomía molecular, que incluyó entre otras exquisitices langosta con trufas de verano, y caviar y solomillo de ternera con chalotas asadas, gratinado de patatas con queso, tarrina de tomates, zanahorias cocinadas con tomillo en col blanca y salsa de estragón.
Para servir la comida se usó vajilla de plata, cristal y porcelana perteneciente a las 18 generaciones existentes de la familia Bernadotte, fundadora de la actual monarquía sueca.
La tarta nupcial, regalo de los reposteros suecos, tenía 3 metros de alto, 11 pisos y 250 kilos de chocolate crujiente, mousse de champán, fresas salvajes cuajadas y compota de fresas.
Fiesta hasta la madrugada
Tras el banquete, los invitados disfrutaron de una fiesta hasta altas horas de la madrugada. Los primeros invitados, entre ellos los reyes Abdalá y Rania de Jordania, abandonaron el Salón de Estado, donde se celebró la cena, pasada la medianoche, aunque la mayoría se trasladó a la sala palaciega conocida como "Jardín blanco".
Allí, la pareja abrió el baile con el vals nupcial y luego hubo actuaciones musicales de varios artistas suecos, entre ellos Roxette y la popular cantante Carola, que le cantó al novio "The Runaway", uno de sus temas favoritos.
Los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit de Noruega no se retiraron a descansar hasta las 04.30 de la madrugada (02.30 GMT), mientras que los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia y la princesa Magdalena de Suecia lo hicieron media hora después, según la agencia sueca TT.
La Casa Real española, casi al completo
La Casa Real española estuvo representada en la boda por la reina Sofía -que llegó acompañada por la reina Beatriz de Holanda- y sus hijos, el príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina, así como la princesa Letizia, esposa del heredero de la Corona, y el duque de Palma, Iñaki Urdangarín, esposo de la infanta Cristina.
La reina Margarita II de Dinamarca, acudió con su esposo, el príncipe consorte Enrique, y los príncipes herederos Federico y Mary, mientras que por Noruega llegaron los reyes Harald V y Sonia, los príncipes Haakon, Mette-Marit y Marta Luisa; y por Holanda, además de Beatriz, los príncipes herederos Guillermo y Máxima.
Los reyes Alberto y Paola de Bélgica, con los príncipes herederos Felipe y Matilde; los príncipes herederos Naruhito y Masako de Japón, los reyes Abdulá y Rania de Jordania, los príncipes herederos Alois y Sofía de Liechtenstein, los grandes duques de Luxemburgo, el príncipe Alberto de Mónaco y el príncipe Eduardo y su esposa, la condesa Sophie de Wessex, también asisten a la boda.
Representantes de las casas reales búlgara, griega y rumana, los presidentes de Finlandia e Islandia y el Gobierno sueco al completo, encabezado por el primer ministro, Fredrik Reinfeldt también han asistido al acto.
Los invitados llegaron caminando desde el Palacio Real, situado a un centenar de metros de la iglesia, sobre una alfombra azul, saludando a los miles de curiosos situados detrás de las vallas.
Polémica con las agencias de información
Algunas de las más importantes agencias de noticias del mundo se se han negado a cubrir la boda después de una disputa por la divulgación de videos de la ceremonia.
 The Associated Press, Agence France-Presse y Reuters sostienen que las restricciones que ha impuesto la cadena de televisión nacional sueca implican que muchos de los espectadores en Europa y Norteamérica no puedan ver imágenes de video de la boda hasta muchas horas después.
Las tres agencias emitieron una queja ante la casa real y la cadena SVT, calificando las restricciones como irracionales. No se logró un acuerdo sobre el asunto de los videos y las tres agencias acordaron retirar su cobertura de forma simultánea.
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