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40.000 adolescentes españoles tienen un problema con el consumo de cannabis

Los porros disminuyen la fertilidad en hombres y mujeres. Video: Informativos Telecincotelecinco.es
Los jóvenes españoles empiezan a consumir cannabis, de media, a los 14,5 años. La delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, ha destacado la "marcada" tendencia a la bajada en los consumos de esta sustancia, aunque las tasas entre los adolescentes siguen siendo muy elevadas. Un 35,2% de los jóvenes españoles, de entre 14 y 18 años, ha consumido esta droga alguna vez en su vida.
Entre un siete y un 10% de las personas que lo han probado tiene riesgo de desarrollar un trastorno de dependencia. Estos datos se desprenden del II Informe sobre el cannabis, elaborado por profesionales de distintos ámbitos.
Las incautaciones realizadas en España representan el 50% del total requisado a nivel mundial. España vuelve a estar en cabeza de la lista en cuanto a incautaciones.
Efectos clínicos y toxicológicos
Amparo Sánchez, miembro de la comisión Clínica que ha elaborado el informe, ha advertido de que el cannabis es una droga y como tal se comporta en el cerebro: primer produce cierto bienestar y después dependencia. La edad de inicio en el consumo es determinante en la evolución de los efectos. "La adolescencia es un periodo crucial", ha dicho.
Su consumo aumenta el riesgo de problemas sociales y está "claramente vinculado" al fracaso escolar y a alteraciones en el sistema nervioso central.
Su uso a diario y durante periodos prolongados provoca cambios estructurales y severos en el tejido cerebral, como deficiencias en la memoria, la atención, resolución de problemas, capacidad psicomotora y la velocidad de procesamiento de la información.
La alteración de la capacidad psicomotora aumenta, por ejemplo, el riesgo de tener accidentes de tráfico.
Su consumo puede dar lugar también a trastornos mentales como ansiedad, influir en el estado de ánimo y en los trastornos psicóticos. En personas vulnerables, se triplica el riesgo de padecer psicosis a lo largo de la vida.
A este respecto, Sánchez ha señalado que el 13% de los casos de esquizofrenia que existen se podían haber evitado si se hubiera prevenido el consumo de esta droga.
Menos espermatozoides
Se ha demostrado también que disminuye la secreción de hormonas sexuales, con una reducción en los hombres de los niveles de testosterona y del número y motilidad de los espermatozoides.
Un estudio reciente concluye que su consumo podría incrementar el riesgo de padecer cáncer de testículo en un 70 por ciento. En las mujeres, reduce el ciclo menstrual y también puede reducir la fertilidad.