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El dolor crónico afecta al 17% de los adultos y ocasiona ansiedad, depresión y alteraciones del sueño

El dolor crónico tiene un efecto devastador en aspectos de la vida diaria como alteraciones del sueño (42%), ansiedad (40%) y depresión (24%), afirma el anestesiólogo, José Antonio Sáenz, quién añade que "sufren dolor crónico un 17 por ciento de la población adulta, siendo los dolores más habituales en la zona lumbar, grandes articulaciones, zona vertical y cabeza".
Por este motivo, el próximo martes 7 de junio, la Unidad de Dolor del Hospital Viamed Los Manzanos (Madrid) celebra el 'Aula de Salud' para debatir sobre el dolor crónico a través de la conferencia '¿Hay algo más que pastillas para el dolor? Descubre en qué consiste la Unidad del Dolor y los últimos tratamientos que se ofrecen'.
"La Unidad del Dolor es un servicio clínico especializado en la prevención, diagnóstico y tratamiento del dolor; el dolor cuando se cronifica deja de ser un síntoma y se convierte en una enfermedad que precisa de una atención especializada y multidisciplinar", ha indicado el rehabilitador y ponente de la conferencia, Alfredo Rodríguez.
DISMINUYE LA CALIDAD DE VIDA
Por su parte, el anestesiólogo Andrés García, quién también participa en el evento, ha asegurado que "el paciente afectado de dolor crónico es muy complejo, porque no se ha podido aliviar o curar con los tratamientos habituales; la experiencia del dolor es única y diferente en cada persona, por lo que se requiere de una evaluación detallada de todos los componentes".
"No solo disminuye la calidad de vida del paciente al repercutir negativamente en su salud física y emocional, si no que también tiene efectos adversos en ámbitos no relacionados con la salud, ya que dificulta la vida social y familiar y disminuye la capacidad de trabajar de forma productiva", ha afirmado José Antonio Sáenz.
De la misma manera, "a medida que la población envejece y aparecen nuevas terapias para tratar enfermedades crónicas, también aumenta la incidencia del dolor crónico en la sociedad, convirtiéndose este en un reto para los profesionales", ha indicado Andrés García.
NO SOLO SE TRATA CON PASTILLAS
"Los tratamientos son muy variados y se complementan porque están organizados de forma sistemática, desde los mas sencillos hasta los más complejos, adaptándose a la intensidad del dolor y a la situación clínica del paciente", señala Alfredo Rodríguez.
En concreto, se puede distinguir entre tratamientos no invasivos "mediante fármacos combinados de forma adecuada para combatir el dolor, y también terapias físicas mediante fisioterapia, ejercicio adaptado, electroterapia y una gran cantidad de agentes físico", añade.
No obstante, existen técnicas invasivas como las infiltraciones y bloqueos que se realizan con apoyo de técnicas de imagen. "Si estas terapias son insuficientes podemos acudir a implantar dispositivos médicos mediante una sencilla intervención quirúrgica", asegura el rehabilitador.
"Así podemos implantar un estimulador que envía impulsos eléctricos controlados al sistema nervioso central, bloqueando la señal dolorosa", concluye.