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Un 70% de pollos de aguilucho podrían morir por las cosechadoras en la campaña de siega este verano, según SEO/BirdLife

La organización SEO/BirdLife ha lanzado una campaña para salvar a los aguiluchos de morir por las cosechadoras durante la campaña de siega, ya que el 70 por ciento de los pollos de aguilucho cenizo, pálido y lagunero, podría sucumbir.
Así, a través de los grupos locales de la ONG en Salamanca, Segovia y de la Sierra Norte de Madrid pide a los agricultores más atención y a las administraciones más apoyo a los agricultores para evitar daños a la biodiversidad en las zonas de cereal durante la época de siega y la muerte de pollos de estas especies, incluidas en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, bajo el estatus de 'Vulnerable'.
Las crías de estas especies de aguilucho cenizo y pálido anidan en los campos de cereal, mientras que el lagunero alterna entre sembrados y vegetación palustre. A su paso, las cosechadoras encuentran nidos con pollos pequeños, con volantones o con huevos que perecen bajo la máquina.
La campaña cuenta con el apoyo de agricultores aunque SEO/BirdLife apunta que si la recolección se retrasase se podrían salvar más crías. Por ello, pide a los agricultores más atención y apoyo para hacer compatible la agricultura con la conservación de la biodiversidad.
La primera campaña se realizó por el grupo de la ONG en Salamanca en 2009; el grupo de Segovia se sumó en 2012 y la Sierra de Madrid en la campaña de 2014. Como resultado, SEO-Segovia señala que en 2015, si no se hubiera actuado con los agricultores "solamente" el 17 por ciento de los nidos habrían podido salir adelante. El portavoz de SEO-Segovia, Ignacio Domínguez, ha advertido de que el dato hace pensar en la "escasa viabilidad" de la especie a medio plazo en el ecosistema agrícola.
Para lograr el objetivo, el primer paso es encontrar nidos, precisar su ubicación con GPS y contactar con el propietario de la tierra o el agricultor que las trabaja para explicarle el proyecto y pedirle permiso para proteger los nidos, a los que se accede lo mínimo posible.
Según la ONG lo ideal sería retrasar la cosecha, porque se mantiene el sustrato de nidificación intacto hasta que los pollos vuelan, pero no es posible asumir el pago de una compensación económica por el retraso en la siega: lo habitual es que los voluntarios de SEO/BirdLife acuerden con el propietario asegurar el nido con una cerca y dejar un rodal del terreno, de unos cinco metros cuadrados, sin segar. Así, los pollos quedan en el interior del cercado y no mueren bajo las cosechadoras. Por ese espacio, en el caso concreto de SEO-Salamanca, se abonan 20 euros al agricultor.
El representante de SEO-Salamanca, Miguel Blanco, explica que el cercado se retrasa lo máximo posible para evitar que el nido sea localizado por los desaprensivos. "Sería mucho más eficaz retrasar la cosecha o dejar media hectárea alrededor del nido sin cosechar, que no requeriría ninguna infraestructura, pero ese costo debería ser asumido por la Administración competente", ha comentado.
SEO/BirdLife destaca que los tres grupos locales mantienen un diálogo permanente con los agricultores, con los que llega a acuerdos para salvar los nidos y les informa de la importancia ecológica de estas especies para el control de plagas como langostas, ratones y topillos.