Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La artrosis de pulgar afecta al 65% de la población mayor de 65 años

La artrosis de pulgar, o rizartrosis afecta aproximadamente al 65 por ciento de la población mayor de 65 años, siendo más predominante en las mujeres, pudiendo ser causa de incapacidad sociolaboral de carácter crónico y teniendo una gran repercusión en las tareas de la vida cotidiana.
La rizartrosis es una alteración degenerativa de la articulación trapeciometacarpiana (TMC) que une el dedo pulgar a la muñeca y que provoca dolor, rigidez y limitación del movimiento, lo que imposibilita coger un objeto entre el pulgar y otros dedos de la mano.
Con el paso de los años, las personas que han desarrollado trabajos manuales pueden tener un desgaste del cartílago. "Ese deterioro de la articulación se debe a la edad, pero también a otros factores de riesgo como la genética, aspectos hormonales, obesidad o vida sedentaria y la repetición de movimientos mecánicos por causas laborales o deportivas", ha explicado el asesor médico de Cinfa, Eduardo González Zorzano.
Los pacientes con este tipo de patología suelen manifestar dolor en la base del pulgar, dificultad para mover los dedos, pérdida progresiva de fuerza e incluso deformidad. Además, estos síntomas pueden verse acentuados con actividades como pellizcar o sujetar objetos, hacer pinza lateral u oposición mantenida, preparación de alimentos, abrochar botones o cremalleras, escribir durante varios minutos, abrir puertas o cerraduras con llave o tender la ropa.
CONSEJOS PARA VIVIR CON LA RIZARTROSIS
La artrosis de pulgar no tiene cura por lo que el tratamiento se basa en aliviar el dolor e intentar frenar su avance con antiinflamatorios, el uso de muñequeras y férulas y con la realización de ejercicios.
Por ello, los expertos recomiendan utilizar aparatos eléctricos en la cocina en vez de manuales; usar utensilios ligeros como cucharas, cuchillos y tenedores de plástico para manejarlos más fácilmente; coger los platos con la palma de la mano y no con el índice y el pulgar para evitar el 'gesto pinza' y procurar no aguantar mucho peso con las manos, ayudándode por ejemplo de un carrito.
No cargar mucho peso y si es preciso distribuirlo entre el antebrazo y el hombro; no forzar el pulgar e incorporar una serie de ejercicios sencillos todos los días, también ayudan a mejorar esta patología.
Además, los expertos también recomiendan no descuidar el resto de los dedos de las manos, por lo que aconsejan realizar maniobras para potenciar su movilidad como abrochar y desabrochar botones; meter las manos en agua caliente para reducir la rigidez, y consultar con los farmacéuticos sobre el uso de elementos de ayuda como las muñequeras o las férulas.