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El arzobispo de Barcelona apoya abrir un debate para ampliar el papel de la mujer en la Iglesia

Secunda la sentencia de los bienes de la Franja pero distingue entre estos y Sijena
El arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha llamado este lunes a abrir un debate sobre el papel de la mujer en la Iglesia, que avanza cada vez más en puestos de servicio -"entendiendo el poder en la Iglesia como un servicio"--, como en los secretariados y comisiones, pero que se enfrenta a un problema teológico en lo sacramental, con cargos como diacas y preveres.
Durante una conferencia que ha pronunciado en el Parlament, y preguntado sobre cuál opina que es el papel que debería tener la mujer, Omella se ha alineado a favor de las afirmaciones del Papa Francisco, y ha explicado que en el Vaticano hay mujeres con cargos, como secretarias, ante las que tienen que rendir cuentas los obispos: "Quizás el día de mañana el obispo podría ser una mujer, ¿por qué no?".
"Abramos la reflexión y veamos si es verdad o no que hubo en la Iglesia primitiva mujeres diacas", ha manifestado, y ha defendido que actualmente no puede tomar una ordenación sacramental, pero que en el resto de cargos puede tomarlos todos, dentro de una congregación.
CONFLICTOS PATRIMONIALES
Preguntado por los conflictos de los Bienes de Sijena y de la Franja, Omella ha reconocido que el del patrimonio es un tema que "le toca la llaga", porque es un conflicto muy largo y ha tenido que trabajar en él, y ha dicho que en el caso de la sentencia eclesiástica de los bienes de Barbastro, debería cumplirse por parte de Lleida, pero que son temas diferentes.
Ha relatado que en una pequeña montaña al lado de su pueblo había un poblado ibérico, el de Cretas, con unas pinturas rupestres que no se protegían, pero desde Catalunya reconocieron "la joya" que son y las compraron, y ahora están en un museo de Barcelona, y ha explicado que está orgulloso de que sean de su pueblo pero le parece bien que estén en la ciudad catalana.
EXAMEN DE CONCIENCIA
El arzobispo ha llamado a la clase política a preguntarse qué han hecho para que los jóvenes recelen y rechacen a los partidos que han tenido más incidencia en la vida pública, un "examen de conciencia" que ha trasladado también a la Iglesia.
"Me pregunto qué ha hecho la Iglesia para que los jóvenes se alejen o busquen alternativas", que desconoce a dónde llevarán, y ha señalado la necesidad de que los políticos y los religiosos se pregunten cómo habría que actuar a largo plazo para mejorar la sociedad --más allá de las elecciones, en el caso de los políticos--.
También ha llamado a los políticos y a la sociedad a huir de la búsqueda del dinero y el poder y ponerse al servicio de los pobres y los desprotegidos, y ha urgido en la necesidad de "avanzar hacia una conversión ecológica", porque el modelo económico actual se dirige hacia un crecimiento sin limites, pero el planeta tiene límites y hay que cuidarlo.
"Desafortunadamente la política se presenta como una lucha de intereses contrapuestos; muchas veces las frases chillonas y los eslóganes dan pie a un sensacionalismo ampliado por los medios", ha dicho, y ha añadido que el querer estar cada día en las portadas conduce a comunicar sin sentido.
Omella ha pedido "más políticos a los que les duela de verdad la pobreza", y ha descrito las ocho bienaventuranzas para los políticos del cardenal Van Thuan, en proceso de beatificación, y ha destacado la necesidad de que los políticos se pregunten si están trabajando para el pueblo y para el bien común, y si actúan en coherencia a sus promesas electorales.
También ha pedido que no se permita que "ideologías emergentes" vayan en contra de la familia, ante el gran trabajo que han hecho las familias para reducir el impacto de la crisis.
En la introducción de la conferencia, organizada por la Associació d'Antics Diputats del Parlament de Catalunya, la expresidenta del Parlament Núria de Gispert ha afirmado que el pueblo catalán se encuentra actualmente movilizado y aspira a decidir un futuro mejor, y ha asegurado que en "el diseño de una nueva Catalunya" no puede faltar la Iglesia católica, así como la ayuda al diálogo de Omella.