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El arzobispo Carlos Osoro afirma que la Iglesia "no es una aduana" y pone la misericordia como criterio para la reforma

El arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, Carlos Osoro, ha indicado que la Iglesia "no es una aduana" sino una casa con las puertas abiertas y que la misericordia debe ser uno de los criterios a la hora de realizar una reforma en la Iglesia.
"Las puertas de la iglesia son puertas de casa paterna y no una aduana", ha subrayado este jueves Osoro, durante su intervención en la inauguración del congreso organizado por los claretianos en Madrid por la 45 Semana Nacional para los Institutos de Vida Consagrada, que se celebrará hasta el próximo domingo en la Fundación Pablo VI, bajo el lema 'La Vida Consagrada con entrañas de misericordia'.
En este sentido, ha precisado que no hay que tener miedo de que al abrir las puertas "se pueda meter el demonio" y ha añadido que hay otras puertas que tampoco se han de cerrar como "la de la participación o la de los sacramentos, como la Eucaristía" que, según ha señalado, "no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio para los débiles".
Además, ha subrayado que la misericordia debe ser condición de una futura reforma de la Iglesia y ha recordado las palabras de Santo Tomás. "Santo Tomás, dice el Papa, destacaba que los preceptos dados por Cristo a sus apóstoles son poquísimos y advertía con san Agustín de que los preceptos añadidos posteriormente por la Iglesia deben exigirse con moderación para no hacer pesada la vida de los fieles y convertir nuestra religión en una esclavitud", ha afirmado.
Osoro se ha dirigido así a las decenas de religiosos y religiosas presentes a los que ha definido como "verdaderos escaparates de misericordia". Precisamente, ha insistido en que la misericordia es la "viga" principal de la Iglesia y ha precisado que para conseguir que sea así son necesarios tres trasplantes: de ojos, de corazón y de banco y moneda.
Sobre los dos primeros, el arzobispo ha explicado que "no hay anuncio del Evangelio sin mirar a los otros" y ha rechazado las "sumas de pequeños gestos" hacia determinadas personas necesitadas, como si se tratara de "una especie de caridad a la carta". Sobre el tercero, ha indicado que la moneda debe ser "la propia vida".
Por su parte, el presidente del Instituto Teológico para la Vida Religiosa, el reverendo Mathew Vathamattan, ha indicado que la vida religiosa necesita "un cambio de paradigma" y en su "manera de hacer y pensar". Concretamente, ha enumerado algunas características que deben identificarla como: la alegría, la esperanza y la misericordia "en un mundo herido e hiriente".
Asimismo, ha alertado a los institutos de vida consagrada de no caer en la "tentación" de "descorazonarse porque estén escasos de miembros jóvenes". "El éxito mundano no se puede utilizar para medir esto", ha advertido, al tiempo que ha recordado que Dios elige no a los más poderosos sino a los últimos: "a David y no a Goliat, a Israel y no a Egipto, a María y no a Cleopatra".
En definitiva, tal y como han destacado la nueva presidenta de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), María Rosario Ríos, y el decano de la Facultad de Teología de la Universidad de la Universidad Pontificia de Salamanca, Gonzalo Tejerina, la vida religiosa y la misericordia deben ir de la mano, al igual que lo han hecho en el pasado, según ha destacado Ríos, y garantizando así también, según ha añadido Tejerina, la "credibilidad de la Iglesia".
En la inauguración del congreso, en el que en los próximos días participarán entre otros el presidente de Cáritas Internationalis, el cardenal Luis Antonio Tagle, los presentes han tenido un recuerdo para las víctimas del atentado de Pakistán, del asesinato y secuestro de cuatro religiosas y un religioso en Yemen y a la crisis de refugiados en el mar Egeo.