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Más un millar de ceutíes recorren la ciudad autónoma exigiendo más seguridad ciudadana y un cambio de políticas

Más de mil personas --unas 1.200 según estimaciones de la Policía Nacional y 2.000 de acuerdo con los cálculos de los organizadores-- han recorrido Ceuta este jueves a última hora de la tarde desde la barriada del Príncipe, ubicada junto a la frontera del Tarajal, hasta el centro de la ciudad autónoma para reclamar más seguridad ciudadana tras el asesinato el pasado 28 de marzo de Munir M.M., un chico de 20 años que recibió un disparo en el corazón a manos de dos encapuchados que supuestamente buscaban causar otra víctima.
Coreando consignas contra el delegado del Ejecutivo central y los "asesinos" y exigiendo justicia con lemas como 'Munir inocente, quién será el siguiente' y 'Mi vida es un infierno por culpa del Gobierno', la movilización ha llegado hasta la Plaza de la Constitución, donde se ha leído un manifiesto en el que los congregados han denunciado que la última víctima mortal "no es un hecho aislado sino un caso más de esa violencia que se ha vuelto crónica en nuestra ciudad y que nos ahoga en un mar de angustia, miedo y ansiedad".
"Tenemos derecho a vivir en paz y es por eso que hoy estamos aquí, gritando alto y claro que la política de seguridad debe cambiar", han proclamado los promotores de la movilización, de la que solamente se ha desligado expresamente el PP de Ceuta. "Exigimos", han añadido, "unos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado al servicio de los ciudadanos y que garanticen la seguridad de todos, en todos los barrios y en todas las calles".
Aunque el itinerario de la marcha no preveía su llegada hasta la Plaza de los Reyes, donde está ubicada la Delegación del Gobierno, ni el dispositivo de seguridad de los organizadores ni la Policía Nacional han podido contener a la muchedumbre cuando se ha dirigido hacia esa sede institucional.
Ante el edificio, una tía del fallecido ha reclamado "justicia" para el joven asesinado, en cuyo nombre se ha pedido a las Administraciones Públicas "que no abandonen a los barrios para convertirlos en guetos humillando a su gente y luego sorprenderse cínicamente de que haya conflictividad social".